lunes, 26 de octubre de 2015

Sin muletas Espirituales...

 

A menudo, en nuestro viaje espiritual, y en el curso de la vida diaria, no sólo no hay tiempo de sentarse y meditar, hacer una pausa en oración y reflexión, o hacer un mantra.

  •  Entonces, ¿qué sucede cuando el ritmo agitado de la vida nos parece pasearse a cabo

     

  • ¿Quiénes somos nosotros en esos momentos, cuando no podemos siquiera colarnos en un momento de calma para recomponernos a nosotros mismos?

A veces parece que las circunstancias de la vida vienen a obligarnos a ver lo que realmente somos, despojados de muletas espirituales, y para comprobar si hemos construido los músculos internos para poder caminar sin ellas.


La conciencia está dentro en cada momento, no sólo en los ejercicios espirituales. 

 

Creo que muchas de las prácticas pueden ser de gran ayuda y son muy importantes cuando se usan con prudencia, como muletas para aquellos que han sufrido la pérdida de sus partes espirituales, para ayudarnos a encontrar y aprender a usarlas de nuevo.

 

Y estando en el estado espiritualmente ciegos y debilitados que estamos, parece un poco arrogante de mi parte pensar que no las necesitamos. 

 
Tomemos por ejemplo lo que Lao-Tzu dice sobre esto en el Hua Hu Ching:

"No creo que se pueda alcanzar la conciencia total y toda la iluminación sin la disciplina y la práctica correcta. Esto es egolatría.

 

Los rituales apropiados canalizan sus emociones y energía de la vida hacia la luz. Sin la disciplina para practicarlas, usted cae constantemente hacia atrás en la oscuridad.

 

Aquí está el gran secreto: Así como la alta conciencia de la sutil verdad se gana a través de la conducta virtuosa y disciplinas de sostenimiento, también es mantenida a través de estas cosas.

 

Los seres altamente evolucionados conocen y respetan la verdad de esto".

Pero, por otro lado, haciendo de la práctica una religión, puede crear una ilusión, ya que llegamos a ser dependientes de algo exterior que oculta y detiene la falta de nuestro propio desarrollo consciente.

 

Es más fácil sentir espiritual en una práctica espiritual, pero el trabajo de la transformación espiritual transforma la conciencia, por lo que un aumento permanente de nuestro nivel espiritual se lleva a cabo, no sólo el temporal de una práctica que pasa.

"¿Cree usted que usted puede despejar su mente al sentarse constantemente en meditación silenciosa? Esto hace que su mente se estreche, no se aclare.

 

La conciencia Integral es fluida y adaptable, presente en todos los lugares y en todo momento. Esa es la verdadera meditación. ¿Quién puede obtener claridad y sencillez, evitando el mundo?

 

El Tao es claro y simple, y no evita el mundo.” 

Lao-Tzu, Hua Hu Ching


Fuente: 

http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_consciousuniverse601.htm

Estamos hechos de túneles dimensionales, atajos cósmicos que conectan puntos distantes del universo

Estamos hechos de túneles dimensionales, atajos cósmicos que conectan puntos distantes del universo

EL ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO PARECE SER UNA PROPIEDAD FUNDAMENTAL DE LA MATERIA, MÁS AÚN QUE LA MISMA GRAVEDAD; EN LA INTERACCIÓN DE PARTÍCULAS SUBATÓMICAS PARECEN GENERARSE AGUJEROS DE GUSANO, UNA ESPECIE DE ATAJOS CÓSMICOS.

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO


La realidad cotidiana, macroscópica, que experimentamos, suele parecernos bastante sólida, consistente y hasta predecible. Pero al interior de la materia, fluctuando en el vacío que integra la mayor parte del espacio, hay un mundo sumamente extraño y excitante, repleto de una serie de propiedades que parecen mágicas o parte de una fantástica narración de ciencia ficción. Einstein, por ejemplo, llamó a la propiedad conocida como entrelazamiento cuántico “fantasmagórica acción a distancia” (spooky action at a distance). Aunque con esto evocara un fenómeno paranormal, el entrelazamiento es “real” (espectralmente real) y ha sido observado numerosas veces en el laboratorio (aunque aparentemente contradice algunos de los principios de la teoría de la relatividad, como el límite de la velocidad de la luz, lo que podría explicar la reacción peyorativa de Einstein).
El entrelazamiento cuántico, descrito por el científico Henry Stapp en los términos de “luz gemela”, o una “disposición correlacionada a responder”, involucra a partículas subatómicas, las cuales ocupan estados múltiples al mismo tiempo (superposición cuántica). Las partículas entrelazadas (cualquiera que haya interactuado con otra) existen en un estado indefinido hasta que son medidas; y en el momento en el que una es medida, la otra de ellas responde inmediatamente tomando un estado correspondiente. Esto ocurre incluso si residen en lugares opuestos del universo. Lo cual genera un dolor de cabeza para la física clásica, que intenta explicar cómo es que se comunican instantáneamente, en apariencia a una velocidad superlumínica, a enormes distancias. Algunas de las explicaciones más populares recurren a la no-localidad, un concepto un tanto difícil de asimilar, por momentos casi acausal. En palabras de Nick Herbert:
Las interacciones no-locales, de existir, serían una especie de vudú de la física en el que una partícula influye en la otra, no a través de una fuerza de campo convencional, sino simplemente porque se han tocado alguna vez en el pasado distante.
Una nueva teoría podría explicar esta gran laguna en la física, además de conciliar la teoría de la gravedad con la mecánica cuántica (básicamente el santo grial de la física moderna). La investigación realizada por John Sonner, de MIT, sugiere que es posible que el fenómeno de entrelazamiento cuántico produzca agujeros de gusano o “túneles de gravedad” por los cuales estas partículas podrían conectarse instantáneamente sin violar el límite de la velocidad de la luz, tomando una especie de atajo cósmico o un túnel 5D. Sooner ha decubierto que, al crear dos quarks entrelazados (partículas constituyentes de la materia), simultáneamente se crea un agujero de gusano (dos agujeros negros entrelazados) que conecta a este par de quarks. Esto significaría, a su vez, que la gravedad no es una propiedad fundamental del universo, sino que surge a partir del entrelazamiento cuántico, esta sí parte de la “esencia” del universo.
Antes que Sonner, Juan Maldacena y Leonard Susskind, dos de los físicos teóricos más reconocidos en la actualidad, habían propuesto una solución basada en dos agujeros negros entrelazados, los cuales al separarse generaban un agujero de gusano –un túnel a través de la geometría del espacio-tiempo, el cual se podría mantener unido por la gravedad.
Sonner ideó un experimento, en el cual primero generó un par de quarks usando el efecto Swhinger, que permite crear partículas del vacío (que en realidad es una especie de sopa de partículas transitorias o partículas virtuales). Luego mapeó los quarks entrelazados en un espacio en 4 dimensiones, una representación del espacio-tiempo como lo conocemos. En contraste, la gravedad existiría en una quinta dimensión, desde la que actúa, dando su curvatura al espacio-tiempo, según las leyes de Einstein. Para observar la geometría emergente en la 5°a dimensión, Sonner empleó lo que se conoce como dualidad holográfica: una forma de derivar o de observar una dimensión más alta en la siguiente dimensión más baja, de la misma forma que un holograma contiene información de un objeto tridimensional en un objeto bidimensional. Usando este principio, Sonner determinó que al crear un par de quarks se sigue inmediatamente la formación de un agujero de gusano que los conecta. Esto parece suponer que la geometría del espacio-tiempo, la curvatura predicha por Einstein, es un resultado del entrelazamiento de partículas.
Tal vez no nos emocione demasiado este aparente descubrimiento (quizás sea demasiado abstracto para nuestra cotidianidad), pero es sumamente significativo (sin olvidar que es solamente un modelo del universo y no una realidad definitiva, como todo en la física). La teoría de Sonner implica que todo el universo está tejido de agujeros de gusanos, túneles entre dimensiones, como una infinita madriguera de conejo, que es una compleja red de fuerzas que sostienen esos mismos agujeros, ese sistema cósmico de intercomunicación y transporte. Nosotros y toda la materia está compuesta, entonces, de partículas que viajan entre dimensiones, por atajos cósmicos, posiblemente hasta lugares distantes unidos de manera insondable. ¿Podríamos estar hechos de microcomponentes que están aquí a la vez que están en Cassiopea o en el Sol?  Hombres y cosas hechos de túneles dimensionales en el vacío de nuestro cuerpo, ya no sólo polvo de estrellas.
Trasladar los fenómenos cuánticos a la realidad microscópica suele llenarse de problemas. Nunca, por ejemplo, vemos que una pelota de tenis atraviese una pared, sin embargo, teóricamente esto es posible y debería de ocurrir en alguna ocasión. Uno puede teñir la física cuántica de especulación metafísica o poética (algo que confieso es una debilidad de mi parte), pero la realidad es que todas estas teorías por el momento pertenecen más a una forma de ver el mundo, a un acercamiento conceptual, que a lo que realmente es el mundo. Lo interesante podría ser que una vez que estos modelos predominen en nuestra cultura, entonces quizás experimentar estos fenómenos podrá ser algo más fácil de hacer. Decía Jung que lo posible para una época “está derivado de las asunciones racionalistas de esa época”. Si la ciencia empieza a edificar un modelo de la realidad en el cual se considera racional poder viajar a través de agujeros de gusanos, quizás no estemos lejos de hacerlo posible.

domingo, 25 de octubre de 2015

EL PESO DEL ALMA

El Peso del Alma, por David Topi

A principios de 1906, el doctor Duncan MacDougall, hizo una serie de experimentos en el Hospital General de Massachusetts para determinar si era verdad que algo “invisible” abandonaba el cuerpo al morir una persona. Con este propósito, construyó una balanza capaz de registrar pesos muy pequeños, y, con personas en fase terminal, agonizantes, hizo pruebas, colocándolas (sin sacarlas de su cama), sobre uno de los platillos de la balanza, la cual equilibraba poniendo pesos en el platillo opuesto.

Al ir registrando caso por caso el peso de las personas que iban falleciendo, empezó a obtener resultados fascinantes, pues todas ellas perdían una media de unos 21 gramos en el momento de su muerte.

El propio Dr. McDougall hizo varios comentarios sobre sus experimentos publicados en The New York Times el 11 de marzo de 1907, diciendo:


“Cuatro médicos bajo mi dirección hicieron la primera prueba a un paciente moribundo con tuberculosis. Este hombre era un tipo normal, del habitual tipo estadounidense y de contextura normal. Le colocamos unas horas precedentes a la muerte en una plataforma de la báscula, que había construido y que se equilibra con exactitud. Cuatro horas más tarde cinco médicos asistían a su muerte.  El instante en que la vida le dejó, el platillo opuesto cayó con una rapidez sorprendente, como si algo hubiera salido repentinamente de su cuerpo. Inmediatamente hicimos todas las deducciones habituales para la pérdida física de peso, y se descubrió que todavía había una pérdida de una onza de peso (21 gramos) inexplicable. He enviado otro paciente con la misma enfermedad, a punto de la muerte, para el mismo experimento. Era un hombre con el mismo temperamento y físico que el paciente anterior. Ocurrió el mismo resultado al morir. En el instante en el corazón dejó de latir hubo una disminución repentina y misteriosa en su peso.”



En todos los casos medidos, el equipo del doctor MacDougall notaba que, en el preciso momento en el que la persona agonizante exhalaba su último aliento, el platillo que contenía las pesas descendía súbitamente, elevándose, por consiguiente, el lecho con el cuerpo situado en el otro platillo, mostrando así que algo invisible, pero ponderable y pesado, había dejado atrás el cuerpo. En seguida, todos los diarios que se hicieron eco del experimento, anunciaron que el doctor Mac Dougall había “pesado el alma”.

No era el alma

Todas las tradiciones y escuelas de misterios acogen de buen grado, el hecho de que la ciencia moderna pueda ejecutar experimentos que la metafísica, o las enseñanzas esotéricas, han venido diciendo desde hace milenios, ya que ayuda a corroborar desde otros puntos de vista, y para otro tipo de personas con una concepción menos abierta a este tipo de ideas y conocimientos, lo que sabios de todos los tiempos siempre han conocido y transmitido en sus enseñanzas. Los experimentos del doctor Mac Dougall mostraron concluyentemente lo que clarividentes, chamanes y personas con percepción extrasensorial desarrollada han visto suceder, y contado, a lo largo de los siglos, el abandono del “vehículo físico”, de aquello que lo “ocupa”, cuando este es ya descartado y no necesitado.

Sin embargo, eso que registraron las balanzas del experimento no era el alma, pues esta pertenece a planos y niveles superiores de vibración, de energía, que ni el más sutil de nuestros aparatos sería jamás capaz de pesar. ¿Qué fue entonces lo que registró la balanza del doctor Mac Dougall? Nada más que la salida del cuerpo etérico, o cuerpo vital, como se llama también, y que es el primer cuerpo no físico que, junto con el resto del complejo multidimensional que somos, abandona al vehículo químico y orgánico cuando este fallece. El cuerpo vital, el cuerpo etérico, si que tiene peso, por ser y pertenecer aun al plano físico, aun en sus sub-niveles más elevados y superiores, compuesto por cuatro tipos de “materia etérica” diferentes, pero lo suficientemente denso para que pueda ser registrado por nuestros aparatos actuales de medida.

Como hemos visto en artículos anteriores sobre la composición de los cuerpos sutiles del hombre, las partículas o componentes del cuerpo etérico están “superpuestas” sobre el éter que envuelve cada partícula del cuerpo humano (lo que llamamos su matriz etérea) y permanece confinado allí durante la vida del cuerpo físico, aumentando ligeramente el peso del cuerpo denso de las plantas, de los animales y del ser humano. Al fallecer la persona, el cuerpo etérico se libera y desconecta, junto con el resto de nuestros cuerpos sutiles, y de ahí la disminución de peso notada por el doctor citado, cuando morían las personas con quienes experimentaba.

Probando en animales

El doctor Mac Dougall también utilizó sus balanzas para pesar animales agonizantes, pero, curiosamente, al principio no se notó disminución alguna, lo que le hizo entonces afirmar que los animales no tenían alma. Sin embargo, un poco más tarde, V. Twining, jefe del Departamento Científico de la Escuela Politécnica de Los Ángeles, volvió a intentar el mismo experimento con ratones y gatitos, que encerró en frascos de cristal herméticamente cerrados. Sus balanzas fueron las más sensibles que se pudieron conseguir en aquellos momentos, y todo el equipamiento fue metido dentro de una gran caja de cristal de la que se había sacado toda la humedad. Así, en estas condiciones, se vio que todos los animales perdían peso al morir. Una ratita, que pesaba 12 gramos, perdió súbitamente 3,1 miligramos, algo que con las condiciones de los experimentos anteriores no se había podido llegar a registrar.

En el mismo experimento, un gato perdió cien miligramos al agonizar, y al lanzar el último aliento perdió sesenta miligramos más. Después de eso siguió perdiendo peso muy lentamente debido a la evaporación. Así que las enseñanzas de la ciencia esotérica respecto a la posesión de cuerpos vitales por los animales fueron también vindicadas, cuando se emplearon balanzas suficientemente sensibles. El porqué el doctor MacDougall no pudo medir el cuerpo etérico de los animales con los que trató de repetir la experiencia del pesado del alma humana, es simplemente porque el cuerpo vital de los animales es proporcionalmente más ligero que el del ser humano. Pero, en todo caso, en ningún momento se puede llegar a pesar el alma, por ser un cuerpo de un nivel que no pertenece al plano físico y cuya composición energética no está dentro de los parámetros que el ser humano es aun capaz de percibir y/o medir.


viernes, 23 de octubre de 2015

¡DESPROGRÁMATE! ¡SÉ TÚ MISMO!

¡DESPROGRÁMATE! ¡SÉ TÚ MISMO!


Lo importante es ser capaz de darte cuenta de que no eres más que un yoyo, siempre de arriba para abajo, según tus problemas, tus disgustos o depresiones; que eres incapaz de mantener una estabilidad. 

Darte cuenta de que te pasas la vida a merced de personas, de cosas o situaciones. Que te manipulan o tú puedes manipular. Que no eres dueño de ti ni capaz de mirar las situaciones con sosiego, sin enfados ni ansiedad.

Toda esa actitud sólo depende de tu programación. Estamos programados desde niños por las conveniencias sociales, por una mal llamada educación y por lo cultural. 

Vivimos por ello programados y damos la respuesta esperada ante situaciones determinadas, sin pararnos a pensar qué hay de cierto en la situación, y si es consecuente con lo que de verdad somos esa respuesta habitual y mecánica.  

Tenemos programadas ideas convencionales y culturales, que tomamos como verdades cuando no lo son.

Como la idea de patria, de fronteras y hábitos culturales que nos llevan a conflictos cuando nada tienen que ver con la verdad. 

Lo que haces como hábito, te hace dependiente porque te lo han programado. 

Sólo lo que surge de dentro es tuyo y te hace libre.

ANTHONY DE MELLO 

jueves, 22 de octubre de 2015

Budismo, neurociencia y la ilusión del yo

Budismo, neurociencia y

la ilusión del yo


¿HAN LLEGADO EL BUDISMO Y LA NEUROCIENCIA A LA MISMA CONCLUSIÓN: EL YO NO EXISTE?

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO

Una tendencia científica reciente postula la noción de que la conciencia es una ilusión –lo que ha sido llamado una “ilusión del usuario”. El aparato neurocognitivo, en la riqueza de su procesamiento de información, genera la ilusión de que hay alguien detrás de la máquina, un ser fijo y duradero que integra las percepciones. Este “ser” es sólo un fantasma en el hardware, una imagen o un simulacro permanentemente producido como efecto secundario de procesar innumerables estímulos. Una especie de permanencia retinal en el ojo de la mente. Una falsa noción producida por un paradigma cognitivo dualista: ¿realmente debe haber alguien que conoce, un sujeto y un objeto? 
Un reciente estudio, publicado en Trends of Cognitive Sciences, teoriza en esta misma dirección, señalando que la conciencia es la reificación de la cognición. Es decir, sólo hay cognición, pero objetificamos lo que es puro proceso y, sin poder asumir el vértigo inasible de la cognición, invocamos la meta-realidad de la conciencia, deus ex machina. Claro que entramos aquí en una zona aporética, lingüísticamente problemática, puesto que entonces no habría quien invoca o quien asume o quien objetifica, sólo disolución (y re-emergencia) perenne en el cambio. (Esto es algo que había sido anticipado por la filosofía de Hume).
El filósofo Evan Thompson, entrevistado por la revista Quartz para comentar este estudio, explica:
Los budistas argumentan que nada es constante, todo cambia con el tiempo, tienes un flujo de conciencia cambiando constantemente. Y desde una perspectiva neurocientífica, el cuerpo y el cerebro están en flujo constante. No hay nada que corresponda con la noción de que existe un ser inmutable. 
El artículo en cuestión concluye que “el procesamiento del yo en el cerebro no es iniciado en ninguna región o red, sino que se extiende a una amplia gama de procesos neurales fluctuantes que no parecen tener una especificidad [self-specific]“. Así que al menos sabemos que el yo (o la conciencia de sí) no está en ningún lugar en específico, que no podemos ubicarlo materialmente. Desde el materialismo científico esto nos lleva a concluir que el ser es la alucinación colectiva de los componentes del proceso cognitivo en todas sus instancias. Una visión espiritualista nos diría que el verdadero yo (el ser) no se encuentra en el cuerpo, o que está realmente en todas partes y por eso no puede fijarse en ninguna. ¿Es posible concebir que la experiencia (la conciencia) ocurra pero que que no tenga lugar (locus) o foco, sino que esté diseminada no sólo por todo el cuerpo sino por todo el mundo?
Sabemos que el budismo sostiene que el yo es una ilusión. Pero a diferencia de lo que algunos divulgadores científicos creen no postula que la conciencia no exista, lo que no existe en el budismo es la conciencia individual, el yo fijo. Para nosotros incrustados en un paradigma tan individualista esto es fácil de confundir, puesto que, pensamos, ¿para que sirve la conciencia, si no es algo que podemos tener? Y es que en el budismo y en buena parte del misticismo ocurre lo contrario, la conciencia es algo que nos tiene a nosotros (somos apenas la superficie de un proceso universal). Es justamente la conciencia del no-yo (selfless) la que nos identifica con la totalidad indivisa de la existencia. (“La conciencia es una propiedad fundamental del universo. Donde hay información integrada, hay experiencia”, dice el neurocientífico Christof Koch, o lo que es lo mismo, donde hay experiencia hay conciencia. Si llevamos esta interpretación al budismo, entonces nos inclinaríamos a decir que la existencia del universo en su totalidad, en tanto que es un perpetuo experimentar, es también una conciencia perpetua). 
En el budismo se cree que el yo y todos los fenómenos que experimentamos desde este nodo de percepción –desde la separación– son ilusorios porque son impermanentes e interdependientes. La impermanencia, o anicca, es la ley de la temporalidad, todo cambia constantemente, por lo cual es un error formar cualquier tipo de apego, especialmente al yo. Sólo de aquello que no cambia, que es eterno, podría decirse que es. La interdependencia, u originación dependiente, pratītya-samutpāda, es la cadena que une a todas las cosas y por lo tanto las ata al ciclo de la ilusión, puesto que, de igual manera que con la impermanencia, de una cosa que no tiene una sustancia independiente, que no puede establecerse más que a través de algo más, no puede decirse que es. Allan Wallace, traductor de textos clásicos del budismo tibetano, introduce a la visión de la interdependencia y la ilusoriedad del mundo del maestro Padmasambhava:
Cuando Padmasambhava dice que los fenómenos son no-existentes –no están realmente ahí– quiere decir que los fenómenos no existen por su propia naturaleza, ya sea subjetiva u objetivamente. En otras palabras, los fenómenos existen interdependendientemente –su apariencia en nuestra conciencia depende de una multitud de factores y no de que ellos tengan una realidad independiente por su propia cuenta, por así decirlo.
Cuando miramos detenidamente el mundo, nos damos cuenta que cada una de las las cosas que vemos tiene su ser, su definición y su origen en otra cosa. Sólo hay una cosa que no depende de otra cosa y eso es el todo, la existencia absoluta, y esta es, entonces, la única realidad, Buda (que al entrar en el parinirvana se reconoce como el dharmakaya, el cuerpo de la ley: el universo entero como cuerpo). La existencia absoluta no puede depender de otra cosa, puesto que todo otro es ella también: la totalidad es unidad absoluta. Lo mismo: sólo hay una cosa que es permanente y ese es el devenir de todas las cosas –la cosmogénesis es siempre presencia, instantaneidad pura, caudal infinito. Lo que es permanente no son los seres, sino la existencia misma. Como dice una perspicaz frase: La conciencia no existe. Es la existencia.
Entramos en terrenos muy esotéricos y controversiales dentro de diferentes escuelas de budismo si afirmamos o negamos que la Existencia es consciente de sí misma (¿su naturaleza puede ser tal que sea conciencia, o más bien mente, pero no conciencia de sí?). Diremos, sin embargo, que las experiencias de comprensión más elevadas descritas por el budismo, las experiencia de samadhi y las intimaciones del nirvana, aunque sea por una limitación del lenguaje, asumen que el estado búdico es una experiencia cualitativa. Una subjetividad que abarca toda la realidad del universo, una integración extática de todas las experiencias en una sola. El parinirvana es descrito como un estado de absoluta felicidad. En el Mahayana Mahaparinirvana Sutra se atribuye a la liberación cuatro características: eternidad, ser, pureza y felicidad. De esto podríamos concluir –aunque existen algunas escuelas dentro del budismo que posiblemente argumentarían en contra– que el ser que pasa hacia el nirvana no pasa a la aniquilación total de su existencia, solamente a la aniquilación de su individualidad, la cual es una ilusión, el craso error de la ignorancia. Ninguna persona podrá ser jamás Buda, pero impersonalmente todos seremos (y somos) Buda. La única identidad posible, real y duradera, es el Absoluto, la Conciencia misma. Dice Manly P. Hall:
Hay un punto sutil en el hecho de que quien logra la budeidad no es un buda sino el Buda… el académico occidental considera a alguien que rompe la ley como un criminal, mientras que el oriental considera a la persona que rompe la ley como crimen.
Por otro lado, en el budismo no se considera que la ilusión del yo esté sujeta a la materia, sino al revés, la materia está sujeta a la ilusión del yo. Este ser individual ilusorio persiste más allá de la muerte, una vez que se ha echado a  andar una acción o karma, la cual debe cumplir su consecuencia. El yo no es más que la inercia o la continuidad del karma (es decir, interdependencia, tenue concatenación de hechos). Este ser individual puede existir en diferentes niveles de samsara –el mundo ilusorio–, algunos más sutiles y virtuosos (similares al concepto occidental del cielo) y otros atormentados por un mayor nivel de ignorancia y por lo tanto más infernales. Pero incluso esta existencia en el paraíso o en el infierno también debe disolverse y por lo tanto puede decirse que son ilusorios. Es por esto que se dice también –y aquí existen versiones encontradas– que para el budismo el alma no existe. Sin embargo, este ser que integra distintas experiencias (en múltiples vidas) y puede elevarse a mundos más sutiles y espirituales, incrementando su conciencia y aprendiendo a vivir conforme a la ley universal hasta reintegrarse con el todo, no es realmente muy distinto del alma como es concebida, por ejemplo, en la filosofía neoplatónica, donde también la existencia individual se disuelve en la unidad, la henosis de Plotino, el viaje del Solo al Solo. El filósofo y el adepto de la alquimia, al igual que el boddhisatva, descubren que no tienen más existencia que en tanto participan en la conciencia del Absoluto y todos sus actos filosóficos no son más que el medio para reconocer esto y liberarse de la separación.
El conflicto entre las diferentes acepciones que se tiene del budismo estriba seguramente en las numerosas escuelas y los procesos de traducción –sin inicación– de las enseñanzas. Puesto que, como se dice en el Sutra del Loto, el texto fundamental del budismo mahayana, las enseñanzas de Buda están ligadas al contexto y fueron transmitidas para acoplarse al entendimiento de sus diferentes discípulos, no buscando un dogma sino la generación de una experiencia de entendimiento.

fuente: http://pijamasurf.com/2015/10/budismo-neurociencia-y-la-ilusion-del-yo/

miércoles, 21 de octubre de 2015

Nuestro cerebro está diseñado para percibir el futuro

Nuestro cerebro está diseñado para percibir el futuro

ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE CORNELL CONCLUYE QUE MÁS ALLÁ DE LA CAPACIDAD DE PRESENTIR NUESTRO CEREBRO PUEDE, LITERALMENTE, PERCIBIR EL FUTURO; APARENTEMENTE LA CIENCIA SE PREPARA YA PARA REPLANTEAR SU MODELO DE RELACIÓN ENTRE LA MENTE HUMANA Y EL TIEMPO

POR: JAVIER BARROS DEL VILLAR

No se trata de predicción sino de percepción. El cerebro humano está diseñado para percibir cualquier elemento dentro del flujo de tiempo: pasado, presente, y también futuro. Hasta ahora se habían realizado diversos experimentos, algunos de ellos científicos y otros en un plano tal vez más esotérico, que apuntan a la capacidad humana de predecir el futuro. Para ello se ejerce una especie de intuición que nos permite presentir lo que va a pasar. Por otro lado está el campo de la estadística, una disciplina que busca develar patrones a partir de información pasada y con base en ellos predecir comportamientos futuros. Sin embargo, pocas veces se ha hablado en términos de percepción la capacidad de preveer lo que aún no ha sucedido.
Pero hoy al parecer las cosas han cambiado y la ciencia podría estar obligada a replantear algunos de sus postulados “inamovibles” frente al tiempo. El profesor Daryl Bem de la Universidad de Cornell  ha realizado una lúcida investigación en torno a la percepción del tiempo por parte de nuestro cerebro, titulada Feeling the Future (sintiendo el futuro). En ella Bem presenta evidencia empírica, bastante convincente, confirmando que en ciertas ocasiones muchas personas pueden literalmente percibir acontecimientos futuros.
Pero tal vez lo más sorprendente de todo esto no es en sí la confirmación de esta habilidad psíquica resguardada en el cerebro humano y tal vez mitigada o suprimida por una programación cultural o educativa. Muchos pensadores alternativos, así como escuelas de ocultismo y otras disciplinas mágicas, ya nos han hablado sobre estas aptitudes. Lo que resulta aún más sorprendente para algunos de nosotros es que aparentemente la ciencia “mainstream” parece estar dispuesta a aceptar fenómenos que hasta ahora había negado rotundamente. Y es que la investigación de Bem, sobre la cual ya habían reportado aquí en Pijama Surf hace un par de meses pero que hasta ahora fue retomada por los grandes medios, ha calificado para ser publicada en el prestigiado diario científico Journal of Personality and Social Psychology, lo cual representa un aval a la seriedad de la investigación y de algun modo predispone a la ciencia para aceptarla.
En este sentido se repite un curioso patrón que se manifiesta, a grandes rasgos, de esta manera: por siglos la razón, y en especial la ciencia, ha “monopolizado” la capacidad de designar las cosas como falsas o verdaderas. A partir de los preceptos emitidos por los hombres de ciencia se gestan modelos educativos y formas culturales que permean el pensamiento colectivo de una sociedad (en particular dentro del mundo occidental). Sin embargo, en muchas ocasiones estos postulados “absolutamente verdaderos o falsos” resultan erróneos. Pero generalmente no es de un recinto científico de donde emergen originalmente estos cuestionamientos sino de la propia población. A partir de memes o tendencias alternativas de pensamiento liberadas por mentes “rebeldes” la población comienza a comprobar que existen cosas que supuestamente no deberían de existir y viceversa. Una vez que esta corriente se ha generalizado, o al menos que ha alcanzado una dimensión significativa, existen científicos que se toman la molestia de jugar con la posibilidad de ser y eventualmente diseñan métodos para comprobar científicamente fenómenos que estaban completamente pre descartados por la ciencia establecida.
En una encuesta realizada en 2002 por la US National Science Foundation se descubrió que el 60% de los ciudadanos estadounidenses estaban de acuerdo con que existen personas que tienen poderes psíquicos. Ello nos habla que desde hace al menos ocho años esta idea ya no era exclusiva de un peculiar grupo de personas conformado por “new ageros”, ocultistas, brujos, y weirdos, sino que ya era manejada masivamente y que incluso la mayoría de la población estaba a favor de esta postura y no a favor de la rotunda negación científica ante este fenómeno. Posteriormente el proceso por el cual algunos científicos completamente acreditados dentro de las más altas esferas de la academia y la ciencia se sienten atraídos ante la posibilidad de reconciliar la intuición popular sobre fenómenos paranormales con rigurosas pruebas que acatan el método científico. Una vez comprobados dichos sucesos “extraordinarios” a partir de sus propios métodos la ciencia comienza a flexibilizarse, lentamente, hasta que llega un punto en el que no puede evadir la necesidad de replantear algunos de sus pilares. Y precisamente es en esta fase en la que nos encontramos frente a la posibilidad de percibir el futuro por parte de la mente humana, y en buena medida este último paso ha sido dado gracias a la significativa aportación del profesor Bem.
Ahora lo que toca, además de la próxima publicación ofical de esta investigación en el Journal of Personality and Social Psychology, es el replicamiento de los experiemnetos de Bem por parte de diversos miembros de la comunidad científica. Hasta ahora, un adelanto del estudio ha sido ya publicado en el sitio personal del profesor y desde ahora ha generado una conmoción alrededor del mundo a la vez que ha recibido decenas de solicitudes de otros investigadores que desean repetir sus experimentos en busca de confirmar este “descubrimiento”. De hecho ya están disponibles aquí los “paquetes de replicación” de algunos de los experimentos ejecutados por Bem. Y en caso de que el hallazgo fuese corroborado en distintos contextos, lo cual podría ocurrir pronto, estaríamos entrando a un nuevo plano en cuanto a preceptos científicos frente a la relación del cerebro humano con el tiempo.
La investigación que respalda el estudio de Feeling the Future fue realizada a partir de nueve experimentos en los cuales participaron más de mil estudiantes de la Universidad de Cornell. Es importante enfatizar en que el concepto eje de esta investigación no es la predicción, la cual se realiza a partir del análisis de eventos pasados, sino de precognición (la percepción consciente del futuro) y de premonición (el percibir de forma sensible pero inconsciente eventos que aún no suceden).
La idea de “ver el futuro” ha sido históricamente desprestigiada por ejércitos de farsantes, empalagosas columnas astrológicas, y servicios que recurren a ciertos clichés abaratados como bolas de cristal. Tal vez por esto un cierto sector de la población, que además utiliza a la ciencia como una especie de muleta para transitar por la vida dotados de cómoda seguridad, han rechazado tajantemente la posibilidad neuropsíquica de percibir más allá del modelo lineal de flujo temporal. Pero Bem busca desmarcarse de conceptos como el de paranormal o el de psiquismo y más bien utiliza el termino psi para describir el campo en donde opera su reciente investigación:
“El término psi denota procesos anómalos de información o de transferencia de energía que son inexplicables en términos de mecanismos físicos o biológicos que ya conocemos. Dos variantes del psi son la precognición (percepción consciente y cognitiva) y la premonición (aprensión afectiva) de un evento futuro que de otra manera no podría ser anticipado por medio de cualquier proceso inferencial que conozcamos. La precognición y la premonición son en sí casos especiales de un fenómeno más generalizado: la anómala influencia retroactiva de eventos futuros en las reacciones de un individuo en el presente, ya sea que estas respuestas sean conscientes o inconscientes, cognitivas o afectivas”.
Aún esta por verse el resultado de las decenas de réplicas que seguramente reportará el experimento de Bem. Pero lo que aparece como algo inminente es que estamos mas cerca que nunca de la confirmación científica que exima a la transmisión de información de estar acotada al modelo lineal y secuencial con el que abordamos culturalmente la dimensión del tiempo. La información viaja por igual del pasado hacia el fututo, con el presente como intermedio, que del futuro hacia el pasado. Y este paso sería fundamental para la evolución de la consciencia humana. Nuestra cita con el diseño de un mapa de la realidad basado en posibilidades y no de los absolutos se acerca. Y posibilidad realmente trágica en el futuro de la humanidad sería llegar tarde a ella.

fuente: http://pijamasurf.com/2010/11/nuestro-cerebro-esta-disenado-para-percibir-el-futuro/

La Ley de la Aceptación

La Ley de la Aceptación POR DAVID TOPÍ

La Ley de la Aceptación es el principio de no acción, de no resistencia, de no juicio.
Esta ley nos dice que lo que resistes, persiste , y nos ayuda a traer libertad a nuestra vida, para ser lo que queremos ser, para estar con quien queremos estar, o para vivir como queremos vivir. La forma de usar esta ley de forma práctica es,  primero,  permitir a los demás ser como son, y, segundo, permitir a la vida, al universo, que nos envíe todo lo que deseamos recibir. Un bloqueo muy normal a nivel inconsciente de esta ley, que provoca que seamos y tengamos menos de lo que podríamos ser o tener es la idea, implantada en muchas personas, de que “yo no merezco esto”.
Dejar a los demás ser como son
“Soy como soy. Mientras soy como soy, permito totalmente a los demás ser como ellos son”
No hay dos personas en el planeta idénticas, y no hay forma de cambiar a nadie, por mucho que nos empeñemos en ello. Si no aceptamos que cada uno tiene un mundo, una realidad, una forma de ver las cosas, de ser, de comportarse, de amar, de vivir, etc., diferentes, primero, estaremos perdiendo el tiempo y gastando energía en cambiar a alguien que no puede ser cambiado y moldeado a nuestro antojo (por ejemplo nuestros hijos o pareja) y, segundo, con nuestro comportamiento estamos haciendo que los demás no nos dejen ser como somos, vivir como queremos o comportarnos como nos comportamos.
Solo si puedes aceptar, no simplemente tolerar, como son el resto de personas que te rodean, habrás entendido la Ley de la Aceptación. No hacerlo es lo que causa la gran mayoría del sufrimiento en nuestras relaciones con los demás, pues siempre tenemos esa imagen “ideal” de aquellos que queremos, e intentamos que se parezcan lo más posible a ella. Además, si crees de verdad que aquellos que no piensan o actúan de una forma determinada, “tu forma”, están “equivocados”, entonces estas juzgando a la gente.
Juzgando a los demás
Juzgar a los demás es una emoción de bajo nivel frecuencial, y, tal y como explica la Ley de la Atracción, cuanto más vibres con esa emoción mas atraerás hacia ti las circunstancias, personas o eventos que te permitan seguir perpetuando ese juicio hacia todo lo que consideras que no está de acorde a tu forma de ver el mundo.
Si necesitas que siempre se actúe de acuerdo a tus criterios, jamás serás feliz y experimentarás la total libertad que proviene de aceptar el mundo tal y como es, y sentir que el mundo nos acepta en consecuencia a nosotros sin juzgarnos. Básicamente así es como empiezan las discusiones, peleas, batallas y guerras.
Siempre funciona
La Ley de la Aceptación es una ley universal. Es eterna, funciona siempre y en cualquier parte.  Es una ley absoluta, creas en ella, la pongas en práctica o no, y tiene una gran influencia en nuestra vida, aunque no queramos aceptarlo.
Cuando nos rendimos a la aceptación total, el universo no encuentra ningún bloqueo para hacernos llegar todo lo que podemos tener, permitimos a todos ser como son y funcionamos con total libertad, sin cargas o proyecciones de los demás que nos limiten o nos pongan pesadas expectativas en la espalda esperando que seas como ellos quieren que seamos.
fuente: http://davidtopi.com/leyes-universales-ii-la-ley-de-la-aceptacion/

Principios naturales vs leyes artificiales

Principios naturales vs leyes artificiales POR DAVID TOPÍ

En anteriores artículos hemos hablado de algunas leyes o principios universales, conceptos que son parte de los procesos y “reglas” que rigen todo lo creado. En este tema, que muchas veces debe ser procesado de forma abstracta y genérica, para ser comprendido intuitivamente, creo que no hemos incursionado nunca en como, estas mismas leyes o principios, pueden llegar a tener aplicación o interpretación por el ser humano, convirtiéndolas en aquello que no son, y, en algunos casos, dándoles la vuelta por completo, para llegar a conseguir que, algo que tiene una “base” correcta en un principio “universal”, se convierta en decenas de “restricciones” y limitaciones para el manejo de nuestra sociedad, bajo el nombre de “normas”, que se nos fuerza a cumplir por parte de las estructuras bajo las que vivimos.
Principios naturales vs leyes artificiales
Un principio natural es una verdad “universal” que proporciona libertad de acción a quien lo entiende y/o aplica. Una ley artificial es una aplicación restrictiva que promueve alguna faceta de la esclavitud y control del ser humano. Los principios naturales describen la realidad, son las leyes cósmicas, universales y aplicables en todos los ámbitos. Un principio natural te proporciona conocimiento y herramientas de crecimiento. Una ley artificial, en cualquier sentido, limita y se opone a ese crecimiento. Las leyes que dictamos se disfrazan de autoridad, y “necesidad” del bien común, para impersonar a los principios naturales. Cuando los seres humanos nos regimos por leyes impuestas, y no por principios, nuestra libertad se recorta. Cuando los seres humanos tomamos por verdades la idea y necesidad de autoridad de unos sobre otros, nuestras habilidades y potenciales se ven sistemáticamente disminuidos.
Entendiendo los principios naturales que rigen la vida adquirimos más conocimiento y expandimos nuestra consciencia. Los principios naturales nos ayudan a entender, y poder trabajar con las fuerzas de la naturaleza, el planeta, el cosmos. La aplicación de esos principios nos empodera en aplicaciones que nos ayudan en nuestra vida. Una ley artificial, como por ejemplo el sistema de clases sociales y élites existente en todo el planeta, crea una división entre aquellos que nacieron como iguales, disminuye el valor del ser humano donde unos pueden tener más que otros por tener un título o un “estatus”, que no existe definido en ningún principio natural, así como auto dotarse de una autoridad sobre otros que ningún otro principio natural les ha concedido.
Principio vs ley de autoridad
No existe poder en la Tierra que pueda ejercer ninguna autoridad sobre el ser/mónada que eres para gobernar tu vida de forma artificial. Es un principio natural inmutable. Nacido en este planeta, eres el único propietario, dueño y responsable de tu cuerpo, y de tu vida. Cualquier autoridad inventada, manipulada, insertada en el sistema bajo el que vivimos, para hacernos creer lo contrario u obligarnos a lo contrario está basada en el arquetipo de la esclavitud y el control, en cualquiera de sus facetas y mascaras bajo la que esta se disfraza (sistema económico, religioso, jurídico, sanitario, educativo, social, cultural, político, etc.,), y es opuesto a los principios básicos naturales que rigen la existencia del ser que somos cada uno de nosotros. La autoridad que debe mantenerse por la fuerza, forma parte de los mecanismos para mantener al ser humano alejados de los principios naturales que nos rigen. Los que gestionan desde siempre el sistema bajo el que vivimos lo hacen bajo la ilusión de una autoridad inexistente que se les ha concedido por engaño sin que ningún principio natural lo secunde. Tu, como tu propio ser, eres el único dueño de tu destino. La convivencia, de ser a ser, no necesita de autoridad ni de leyes, se rige por principios universales y cósmicos que se respetan sin imposición ni coacción por ninguna de las partes.
Principio vs leyes de libertad vs esclavitud
La libertad es expansiva. La esclavitud es limitante. Todo aquello que promueve las limitaciones del ser humano, y nos trata de inculcar que somos seres finitos o sin poder alguno (lo que realmente no somosen nuestra esencia), subyace bajo un precepto contrario al arquetipo que define la libertad infinita del ser que si somos. Entender el concepto de libertad es entender uno de los conceptos que subyacen bajo el arquetipo de ser humano. Como ser humano, no hay limite a nuestra naturaleza creativa y expansiva. No hay limite a tu capacidad para ser feliz o para obtener conocimiento. Como ser humano, no requieres de permiso de nadie para crecer o evolucionar. Como seres humanos, naturalmente, tendemos a buscar la felicidad y el mayor deseo  que tenemos es aquel de vivir en amor y armonía. Todo lo que va en contra de estas tendencias y cualidades innatas naturales son imposiciones para coartarlas y tender a la esclavitud de nuestra especie.
Principio vs leyes sobre la verdad
La verdad es siempre simple. Todo el mundo puede sentir y reconocer intuitivamente aquello que es verdad en su interior, a través de su ser. Es naturaleza del sistema bajo el que vivimos inflar la verdad y rodearla de ideas artificialmente complejas, con el objetivo de ocultarla y ofuscarla, así como de insertar filtros y programas que la distorsionen. Hay una verdad “general” y “real”, que nosotros percibimos de forma limitada y que luego decodificamos de forma subjetiva. Si uno remueve las complejidades, programas, filtros mentales y miedos de uno mismo, uno descubre en si el acceso cada vez más fácil hacia la información consciente que forma el concepto real que subyace antes de toda decodificación subjetiva humana, y lo siente en su interior como “la verdad”, que, aunque no haya sido expresada o analizada, ha sido “sentida” y captada.
Principio vs leyes conceptuales “de moda” y “culturas sociales”
Las tendencias que aparecen y desaparecen como “modas”, las culturas artificiales hacia esto o lo otro, han sido creadas para proteger las estructuras de poder y redirigir a las masas hacia pensamientos y comportamientos determinados. Las modas y las tendencias “que se ponen de actualidad” en un momento determinado se usan para grabar diferentes tipos de arquetipos en la mente humana, así como patrones de comportamiento en el tablero rúnico de nuestra psique. El arquetipo moral define lo que percibimos como correcto o incorrecto, como bueno o malo en la sociedad, como moral o inmoral. Continuamente se nos regraba de forma artificial según los golpes de timón que se requieran para mover el barco de la raza humana en una dirección u otra. El arquetipo moral también limita al arquetipo conceptual de la libertad pues evita la expansión hacia aquello que en algún momento se considera “negativo” en un lado, o influye en la dirección de la gente hacia aquello que se vende como “positivo” por otro.
Otra forma de entender el mundo
Estos pequeños ejemplos de “conceptos abstractos”, que luego se manifiestan de diferentes maneras en nuestra realidad física, son los que nos proporcionan, a cada uno de nosotros, la noción de comprender, desde un punto más elevado, el tablero de juego en el que estamos llevando a cabo esta partida de nuestra existencia. El desarrollo de una forma de ver la vida a partir de la compresión y entendimiento de los principios naturales que la rigen, cambian todo para el individuo, que modifica con ello así su “concepto mental” del mundo, su programación, su sistema de creencias, sus paradigmas y programas, etc. Es un trabajo paulatino pero profundo, y, como todo, tarde o temprano necesario para seguir adelante en el camino.
fuente: http://davidtopi.com/principios-naturales-vs-leyes-artificiales/

sábado, 17 de octubre de 2015

10 principios esenciales del despertar por Jeff Foster

10 principios esenciales del despertar por Jeff Foster

NO HAY NINGÚN DESTINO, SÓLO EL MOMENTO PRESENTE

Sólo hay ESTO; la presente escena de la película de tu vida. Sal de la historia épica del tiempo y el espacio, del pasado y el futuro, de la culpa y la anticipación, y de la búsqueda de los diferentes estados y experiencias; relaja el foco habitual que has puesto en ‘lo que se ha ido’, ‘en lo que aún no llega’ – cosas que no puedes controlar desde donde estás. Sal de la historia de ‘Mi Vida’ y date la oportunidad de sentirte fascinado por lo que está vivo, aquí, en este momento. Siéntete curioso por esta emocionante danza de pensamientos, sensaciones, sentimientos e impulsos que están ocurriendo justo en donde estás. Recuerda, el Ahora es el único lugar desde donde las verdaderas respuestas pueden surgir. El momento presente es tu verdadero hogar, anterior al tiempo y al espacio.

EL PENSAR GENERA SUFRIMIENTO

El dolor no es el problema, el problema es lo que pensamos acerca del dolor; nuestra resistencia a la incomodidad, nuestro intento de escapar. El verdadero problema empieza cuando comenzamos a rumiar nuestro dolor, nuestra tristeza, nuestros miedos, nuestra ira; cuando nos inquietamos con nuestras molestias, ¡retrasando y adelantando la película! Cuando le damos vueltas en la cabeza a las tristezas de ayer y mañana, en lugar de explorar y experimentar directamente los momentos difíciles de hoy conforme van apareciendo. Añadimos una capa innecesaria de pensamiento y resistencia a la vida, y esto genera sufrimiento. ¿La invitación? Sal del pasado y el futuro, de la búsqueda y la lucha, y reúnete con la vida en el crudo e inmediato ahora, sin juicios y sin esperar que la ‘paz’, la ‘relajación’, la ‘iluminación’ o cualquier tipo de cambio llegue. Únete al momento bajo sus propios términos; velo como un regalo. Déjate tocar por lo agradable y lo desagradable, por lo placentero y lo doloroso, sin una agenda.

NI LOS PENSAMIENTOS NI LAS SENSACIONES SON PERSONALES

Ve los pensamientos y sensaciones como eventos neutrales e impersonales que surgen en la consciencia. Al igual que los sonidos que escuchamos, los pensamientos y sensaciones físicas surgen y desaparecen en forma espontánea, como olas en el océano que Eres. De nada de eso te puedes escapar, tampoco puedes controlarlo o eliminarlo. Esa misma actitud amorosa que tienes para con los sonidos, cultívala para con los pensamientos y sensaciones. Recíbelos con la misma actitud de amabilidad y curiosidad. Velos como si fueran tus propios invitados a tu presencia.

TÚ ERES EL ESPACIO QUE ACOGE A LOS PENSAMIENTOS

Los pensamientos no son tú, y no son la realidad; son sólo sugerencias, posibilidades, rumores, propaganda, juicios, voces, imágenes, recuerdos o proyecciones futuras – nubes en el vasto cielo que Eres. No intentes aquietarlos, silenciarlos o detenerlos, no trates de deshacerte de ellos, ni eliminarlos o controlarlos.  el espacio para ellos, ¡incluso si están demasiado activos en este momento!Recuerda, si notas los pensamientos, si te haces plenamente consciente de su movimiento, no te verás atrapado en ellos. Ellos no te definen. Tú eres el imperturbable contenedor, no el contenido. Sé lo que eres – el inmutable abrazo para cada pensamiento.

RESPIRA EN EL MALESTAR Y EL DOLOR

Respira en el corazón de las sensaciones de malestar; dales dignidad. Hónralas, en lugar de cerrarte a ellas y matarlas de hambre y frío. En una inhalación imagina o siente tu aliento moviéndose a través de las partes involucradas e imbúyelas con vida y amor. Llena esa región que se siente incómoda en tu cuerpo con oxígeno, amor y dignidad. No trates de ‘curar’ las sensaciones. Ellas sólo quieren ser tomadas en cuenta, ser honradas, y ser incluidas en la presente escena. Asume que incluso el malestar contiene inteligencia; que no está en tu contra.

LA ACEPTACIÓN NO ES UN ‘HACER’, LA ACEPTACIÓN YA ES

La aceptación no significa que algo desagradable vaya a desaparecer. Eso podría quedarse un rato. No intentes aceptarlo (porque eso normalmente es resistencia disfrazada), más bien reconoce que eso YA ha sido aceptado, aquí. Trátalo como algo que tal vez estaría aquí por siempre. Eso elimina la presión del tiempo, (tratando de que se vaya, preguntándote por qué “sigue ahí”). Eso ESTÁ aquí, ahora. Haz una reverencia ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que cualquier urgencia, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción e incluso desesperación aparezca y sea incluida. Todo ello es parte de la presente escena, no un obstáculo. ¡Incluso la sensación de que hay algún obstáculo es parte de la escena!

NO EXISTE EL ‘SIEMPRE’, NO EXISTE EL ‘NUNCA’

En realidad no existe el ‘siempre’ ni el ‘nunca’. Hazte plenamente consciente de esas palabras; son mentiras, y pueden crear un sentido de urgencia e impotencia; alimentan la historia de la búsqueda y la escasez. No hay un ‘resto de mi vida’, ningún ‘por años’, ningún ‘todo el día’. Sólo hay el Ahora, tu único lugar de poder. A veces incluso pensar acerca de mañana resulta demasiado. Sé aquí.

SÓLO PUEDES LLEGAR ‘ALLÁ’ A TRAVÉS DE SER ‘AQUÍ’

Muchas veces nos enfocamos tanto en la meta, en el destino, que olvidamos el viaje, nos desconectamos de cada precioso paso y generamos estrés. Confía en que el simple hecho de estar presente te llevará hacia donde tienes que estar. Retira tu atención de los 10,000 pasos que han de venir, de los 10,000 pasos que aún no das, y recuerda el paso de este momento, el antiguo y vivo suelo. A menudo no sabemos hacia dónde nos dirigimos, y eso está bien. Haz amistad con la incertidumbre, con la duda; aprende a amar este lugar sagrado sin respuestas. Está vivo y es creativo y está lleno de potencial.

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ABRAZA TUS TROPIEZOS

Si te das cuenta que te has perdido en una historia, que te has desconectado, celébralo. Simplemente te has despertado de un sueño. Una gran inteligencia está viva en ti, un poder que te permite darte cuenta y conectarte. Has salido de millones de años de condicionamiento. No te castigues por haber olvidado, mejor celebra tu capacidad de recordar. ¡A este momento no le interesa si te olvidaste de él! Olvidar es una parte perfecta de la película. ¡Permítete olvidar, a veces! Deja que el camino te haga más humilde, en lugar de tratar de ser ‘perfecto’. La duda, la decepción y la desilusión serán tus constantes compañeros a lo largo de este camino sin camino. No hay ningún destino en la Presencia, no hay ninguna imagen de ‘éxito’ que tenga que defenderse. No puedes equivocarte, cuando no hay ninguna imagen de lo que es ‘correcto’.

NUNCA TE COMPARES

Eres único; tu viaje es absolutamente original. Todos podemos ser expresiones del mismo océano de la consciencia, pero al mismo tiempo, todos somos una expresión única de ese mismo océano, ¡olas absolutamente únicas! ¡Nunca te compares con nadie! Cuando comienzas a compararte devalúas tus únicos e irremplazables dones, talentos  y verdades, y te desconectas de tu tan singular experiencia presente.
No compares este momento con ninguna imagen de cómo pudo o debió haber sido. La sanación se hace posible cuando dices SÍ al sitio en donde te encuentras ahora, incluso si no es en el que habías soñado estar ‘ahora’. Confía, y confía a veces en que no puedes confiar. Tal vez, aquí, puedas confiar en tu falta de capacidad para confiar, e incluso la sensación de que no puedes soportar este momento, esté siendo ya aceptada…

Traducido por Tarsila Murguía

por Jeff Foster


¿Porqué aceptamos o rechazamos información? Las tres fases de los procesos mentales

¿Porqué aceptamos o rechazamos información? Las tres fases de los procesos mentales


Llevo días tratando de sentarme a escribir un artículo nuevo. Pero no hay manera. Pareciera que los planos superiores tuvieran la realidad no física “congelada”, en proceso de actualización, reparación, o cambio, y, por ende, todos los procesos no físicos para que algo “físico” se materialice, están eso, literalmente, parados, congelados o yendo a cámara muy lenta.
Como me siento incapaz de acceder a estratos “superiores” para “sintonizar” conceptos, ideas o información que pueda plasmar en artículos, toca trabajar con aquello que está ya “casi a nivel del suelo”, es decir, toca trabajar en proyectos cuya materialización no depende en estos momentos de los movimientos en planos superiores, y plasmar cosas que ya tengo medio trabajadas, y, por ende, materializadas desde el mundo de las ideas y las causas, al mundo de los efectos y del día a día.
En este caso, que es lo que estuve haciendo ayer, andaba tratando de poner por escrito y entender, para luego poder explicar correctamente, el proceso del porqué aceptamos y rechazamos a veces información que nos llega, porqué unas personas aceptan como válida una idea y otras no, porqué unas personas llegan a creerse algo y otras no, porqué para unos un concepto es correcto y válido, y para otros no. Algo de esto ya hemos visto a lo largo de estos meses en varios artículos, ya que está relacionado con los programas y arquetipos insertados en nuestras esferas mentales, los programas de protección de la información y el mismo programa “ego”, que bloquea todo aquello que vaya contra su programación inicial y sus parámetros. Aun así, otro de los factores que evitan que algo “entre” en nuestra psique, y cambie o modifique la misma, insertando nuevas ideas o conceptos que pudieran poner en peligro la programación y comportamiento, sistema de creencias y forma de ver el mundo que tenemos, son los diferentes componentes rúnicos insertados en el patrón conductual.
Las tres fases de los procesos mentales
Toda nueva información, dato, conocimiento, etc. que llega a nosotros pasa por tres fases antes de ser completamente archivada, usada, descartada o integrada en nuestra psique, consciencia, cuerpo mental, etc.
El primer paso es la adquisición o proceso de grabación de la información, que se produce cuando adquirimos por medio de nuestros cinco sentidos, esas nuevas informaciones, que entran en forma de impulsos eléctricos, ondas, señales y percepciones, al cerebro. En este artículo de hace meses, os explicaba porqué es altamente recomendable no leer, o estudiar, o hacer actividades intelectuales con la televisión, la radio u otros ruidos de fondo, ya que no solo se graba y se recogen los “datos” del libro que estás leyendo, sino que a nivel pre-consciente, absorbes y grabas (para luego almacenar) lo que sin darte cuenta estás escuchando de la radio o la televisión. Revisad el articulo para más detalles.
Así, en la fase de absorción de información, y debido al trabajo energético y metabólico del citoplasma de las neuronas del cerebro, se liberan partículas de energía llamadas "alfas", que se convierten en otro tipo de partículas llamadas "analfas", y que funcionan como la materia prima virgen para que la primera fase del proceso mental se lleve a efecto. Es en estas analfas, partículas de energía del citoplasma neuronal, donde quedan grabados los impulsos eléctricos que conforman la información que ha entrado por nuestros sentidos, seamos conscientes de toda esa información o no.
Comparación de datos
La segunda fase del proceso mental es la fase de comparación de datos. Aquí es cuando se usan los patrones de comportamiento grabados en el tablero rúnico de la mente, del que ya hemos hablado anteriormente también. Estas “runas” se han ido grabando a lo largo de toda la vida a través de un sinfín de experiencias, y definen nuestro modo de actuar y de entender las cosas, la realidad, definiendo lo que cada uno considera como su “propia verdad”, su particular universo de existencia, diferente, por supuesto, al de cualquier otra persona. Así, cualquier información que nos llega, al entrar por nuestros sentidos físicos y grabarse en las analfas neuronales se compara automáticamente con el patrón conductual, haciendo que, como resultado de dicha comparación, se rechace o se acepte la información recibida, si concuerda con la “realidad” preestablecida de la persona o si no lo hace. Como todos tenemos infinitas variaciones de patrones de conducta en nuestro tablero rúnico, lo que es válido para unos no lo es para otros, lo que es verdad para uno no lo es para el resto (además del resto de filtros mencionados antes como arquetipos y programas insertados).
En este caso, todo o mucho de lo que es rechazado por la mente consciente pasa automáticamente a ser procesado por la esfera mental subconsciente, que luego puede decidir terminar de desecharlo o guardarlo eternamente en nuestros archivos “mentales” sin que la mente consciente se de cuenta de ello.
La fase de archivo
La última fase del proceso mental es entonces la fase de archivo, en la cual se guarda la información en forma ordenada, como si fuera una gran biblioteca, por temas, o por arquetipos más bien (todo lo relacionado con un concepto, se guarda junto), teniendo fácil acceso a la información, ya que, neuronalmente, tenemos “indexada” la posición en la capa mental de todos los datos recibidos, como podríamos tener en la nube en diferentes carpetas ordenadas por temas diferentes datos, y en nuestro ordenador una hoja Excel que indica la url de donde está cada uno de ellos en la red.
En definitiva, el hecho de que un nuevo dato o información sea aceptado o rechazado por cualquiera de nosotros, tiene mucho que ver con el tipo de configuración que uno lleva a cuestas en su patrón conductual. El desprogramarlo de todo aquello que resulta o produce un sistema limitante de creencias, permite que no descartemos, al menos automáticamente, cualquier nuevo concepto que pudiera ayudarnos a expandir nuestra esfera de consciencia, una vez procesado correctamente y analizado por la mente consciente, antes de decidir si vale la pena incorporarlo a aquello que forma parte de nuestro conocimiento o si nos sirve en nuestro particular camino de evolución personal.

fuente:http://davidtopi.com/porqu-aceptamos-o-rechazamos-informacin-las-tres-fases-de-los-procesos-mentales/

ACEPTACIÓN

LA ACEPTACIÓN NO ES UN ‘HACER’, LA ACEPTACIÓN YA ES

La aceptación no significa que algo desagradable vaya a desaparecer. Eso podría quedarse un rato. No intentes aceptarlo (porque eso normalmente es resistencia disfrazada), más bien reconoce que eso YA ha sido aceptado, aquí. Trátalo como algo que tal vez estaría aquí por siempre. Eso elimina la presión del tiempo, (tratando de que se vaya, preguntándote por qué “sigue ahí”). Eso ESTÁ aquí, ahora. Haz una reverencia ante ESTA realidad. Sé curioso. Y permite que cualquier urgencia, cualquier sentimiento de frustración, aburrimiento, decepción e incluso desesperación aparezca y sea incluida. Todo ello es parte de la presente escena, no un obstáculo. ¡Incluso la sensación de que hay algún obstáculo es parte de la escena!

Jeff Foster


La busqueda...

La búsqueda del hogar
Vamos directamente a la raíz:

Esto nunca nos parece suficiente.

Lo que está sucediendo ahora mismo en el momento presente —es decir,esto—, nunca nos parece suficiente. De un millón de formas diferentes, nos pasamos la vida buscando, anhelando y deseando otra cosa.

Buscando algo más.
Buscando algo distinto.
Buscando algo diferente a lo que ahora ocurre.
Buscando algo —en el futuro— que nos satisfaga, nos complete y nos salve.
Buscando respuestas… nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.

Jamás hemos sabido descansar aquí, jamás hemos sabido relajarnos completamente en lo que está ocurriendo. Siempre hemos estado sometidos a impulsos que nos empujan hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como nuestra atención está tan atrapada en el futuro —como en su reflejo, el pasado—, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y como nunca estamos contentos con esto, siempre estamos esperando un futuro mejor.

Eso es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores, porque todos estamos buscando algo.

La búsqueda se expresa de un millón de formas diferentes. En el llamado mundo material tenemos la búsqueda de dinero, de felicidad, de estatus, de relaciones mejores y más satisfactorias, de una sensación de identidad más fuerte. Más cosas que nos hagan sentir más seguros. Es muy importante, en el mundo material, saber quiénes somos, hacer que nuestra vida funcione, cumplir con nuestro destino, alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras ambiciones. En el mundo material, es muy importante triunfar. La búsqueda se inicia, a fin de cuentas, para ser alguien en el mundo. Queremos hacer algo con nuestra vida antes de morir.

Por ello el mundo material suele ser tan insatisfactorio. Y por ello nos orientamos también hacia las enseñanzas espirituales. Pero nuestro objetivo, a partir de entonces, deja de ser el de tener un millón de libras esterlinas en nuestra cuenta corriente, un coche más rápido o un matrimonio más satisfactorio. Ahora queremos despertar. Ahora queremos la iluminación. Ya no queremos un nuevo coche, sino acceder a un estado alterado de conciencia. Ya no queremos una nueva relación, sino la beatitud permanente. Y, en lugar del éxito mundano, queremos la iluminación, queremos perder algo llamado ego y trascender algo llamado mente.

Pero no, por ello, la búsqueda espiritual deja de ser, como la material, una búsqueda. En ambos casos, tanto si se trata de la búsqueda de riqueza material como de la búsqueda de iluminación espiritual, se trata del mismo movimiento mental, es decir, de una búsqueda, de un movimiento que se orienta hacia un futuro inexistente.

Es la búsqueda, para mí, de algo en el futuro.

Lo que se halla, pues, en la raíz de toda búsqueda es el “yo”.

Quiero tener, en mi cuenta corriente, un millón de libras y también quiero tener, para mí, la iluminación espiritual. ¡Yo, yo y más yo!

En el núcleo mismo de toda búsqueda se asienta la sensación de un individuo, una identidad, una persona o un yo separado.

La sensación de ser una entidad separada de la vida, separada de esto, separada de los demás, separada del mundo y separada de la Fuente.

En el núcleo mismo de toda búsqueda se halla la sensación de incompletud, la sensación de no estar completos, la sensación de estar fragmentados, perdidos, alienados y, en suma, alejados de nuestro verdadero hogar.

Esta sensación de carencia impregna todos los resquicios de la vida del individuo separado. El yo separado siempre repite el mismo mantra: «No es suficiente, no es suficiente». Y esta sensación de carencia no es exclusivamente intelectual. No es una mera creencia, sino la sensación, tan profundamente arraigada que impregna toda experiencia, de no estar en casa. En algún momento estuvimos en casa, pero ya hemos dejado de estar ahí. Y, en tanto que individuos separados, vivimos angustiados por el recuerdo difuso de una intimidad tan próxima que ni siquiera podemos nombrarla.

Es como cuando, en la infancia, nuestra madre nos dejaba solos en la habitación. Súbitamente desaparecía y nos veíamos desbordados por una añoranza y una nostalgia que, pese a ser inexplicables, parecían dirigirse al núcleo mismo de nuestro ser.

Esta nostalgia parece brotar directamente de la sensación de ser una persona separada.

Pero, como veremos, no es nuestra madre lo que realmente añoramos. Nuestra madre no es más que el símbolo de algo mucho mayor. Lo único que queremos es regresar a la Fuente, regresar al Océano, regresar a casa… regresar, en suma, a lo que éramos antes de que todo esto comenzase.

***
Donde hay separación también hay nostalgia, la nostalgia de acabar con la separación, de curar la división, de poner fin a la sensación de contracción y de expandirnos de nuevo en la inmensidad.

Es como el anhelo de la ola de volver a fundirse con el océano. Aunque no nos demos cuenta de que jamás hubo ola separada del océano, la ola siempre fue una manifestación perfecta del océano. La ola siempre estuvo empapada, empapada de Ser, siempre fue 100% agua.

Jamás hemos estado separados del océano. Jamás hemos estado separados de la totalidad. Lo único que existe es el sueño de esa separación. Pero siempre, a pesar de ello, hemos estado buscando el camino de regreso a nuestro hogar.

Obviamente, jamás lo reconocimos así, porque esta añoranza se manifestó como el deseo de un coche nuevo, de tener más dinero, de tener a ese hombre o a aquella mujer. Pero, por mundana que fuese su manifestación, siempre hemos añorado secretamente perder el mundo y zambullirnos en la Vida.

Jeff Foster