viernes, 24 de marzo de 2017

El cuerpo emocional o astral

Vamos a cambiar de tercio y empezar a tratar en las siguientes semanas varios temas relacionados con la estructura energética del ser humano, para que podamos entender mejor cómo estamos hechos, cosa que, por otro lado, nunca ha sido tema de enseñanza en la educación del sistema bajo el que vivimos, pues no es de interés general que cada uno conozca los componentes que forman su configuración y composición, ya que, conociendo cómo funcionamos y estamos constituidos, podemos tomar el mando de nuestros vehículos evolutivos, y ser más dueños y soberanos de nosotros mismos.


No hablaremos de chakras ni de auras, tenéis bastante información (y desinformación) en la red, pero al menos son partes conocidas por todos, y con un poco de paciencia, y constancia, es posible entender esa primera parte del cuerpo etérico, que es el que alberga todas las estructuras que ya conocemos y de las que hay mucha más literatura. Ahora vamos a trabajar el resto de cuerpos, empezando por el cuerpo emocional, que tiene un papel tremendamente importante a la hora de hacernos ver el mundo como lo vemos cada día, pues es el cristal que tinta parte de lo que decodificamos de la realidad exterior, y que nos proporciona material para que nuestro programa ego y los componentes de la psique puedan hacer sus decodificaciones mentales sobre lo que se percibe o no se percibe de ahí fuera. Como apunte, el cuerpo emocional es menos denso que el etérico, y este es menos denso que el físico, y así como el etérico interpenetra al físico, el cuerpo astral o emocional interpenetra a estos dos últimos.
Conexiones emocionales en nuestra estructura energética
Hemos de señalar que el cuerpo emocional está relacionado con la segunda y cuarta del campo electromagnético que llamamos aura, pero estas capas y este campo pertenecen al cuerpo etérico, por lo que, a pesar de que la capa emocional del aura del cuerpo etérico tiene mucha importancia a la hora de tintar también nuestras emociones del día a día, es el cuerpo emocional (también llamado astral) el que lleva el peso de este componente del ser humano que nos hace distinto a los tipo Dr. Spock, o a otras razas qué, al no poseer un cuerpo emocional, carecen de las facultades y habilidades básicas para, por ejemplo, sentir empatía por otros, o para ser capaces de percibir e interactuar “anímicamente” con el resto de la vida consciente que pulula por doquier.
El cuerpo emocional, como tal, es un vehículo que permite a los componentes superiores del ser humano, el alma, el espíritu, el Yo Superior, la mónada y demás, poder experimentar una serie de patrones energéticos que conocemos como emociones. En nuestro cuerpo, si habéis visto la conferencia “Humanidad y Salto Evolutivo”, las emociones se procesan por el sistema límbico, mientras que los pensamientos se procesan por el neocórtex. Así, básicamente, todo el cuerpo emocional está conectado y sintonizado tanto con el sistema límbico como con los componentes del cuerpo etérico, que también traducen y llevan el peso del filtrado de estos procesos emocionales para poder procesarlos y manifestarlos en el plano sólido.
Haciendo de puente y mediador
La función del cuerpo astral es hacer de puente entre los procesos de planos superiores, como el plano mental (el cual gestionamos gracias a nuestro cuerpo mental) y los planos etéricos y físicos, que son el resultado de las experiencias de estos otros niveles. El cuerpo emocional como tal proporciona una riqueza y una vivez a las octavas y procesos que vienen en forma puramente geométrica y estructurada de los planos superiores, del mundo de las ideas, dándole el tinte que necesita para que esa idea esté viva, y esté revestida de color y del componente que, al ser humano, le proporciona la sensación de “calidez”, de emoción, de expresión de la vida. Esto es difícil ponerlo en palabras, ya que no hay demasiados adjetivos para describirlo, pero el concepto a transmitir es que lo que llega desde niveles muy altos en frecuencia y contenido para nosotros, y a veces de forma muy abstracta y confusa, si conseguimos sintonizarlos y percibirlos con los otros sentidos que poseemos, han de ser revestidos de unos procesos especiales y capas que, de una barra de acero idéntica para todos, hagan una nube de algodón maleable individualmente, es decir, que de algo que viene geométricamente, numéricamente, vibracionalmente con patrones exactos, precisos y conectados, tengan un componente maleable, efímero, cambiable, adaptable y transmutable para que pueda ser adecuado a las miles de formas de manifestar esos patrones y conceptos rígidos, en formas experimentales diferentes para millones de personas.
Si no fuera así, la vida tendría para todos el mismo color, o un color muy parecido, pues no habría forma ni manera humana de adaptar los conceptos y arquetipos de los planos mentales, causales, búdicos, etc., a diferentes tipos de experiencias terrenales personalizadas para cada uno. Es por ello que cuando hablamos del cuerpo emocional, no solo estamos hablando de que es el repositorio de miedos y de angustias, de sueños y de alegrías, de rabias y de perdones, todo ello formas emocionales que nos dotan del mecanismo adecuado para darle un toque de viveza a la realidad, sino que, además, es el cuerpo que envuelve y recubre todo aquello que viene desde otros niveles más altos de la Creación, y nos permite con sus formas cambiantes y manipulables, adaptarlas a las experiencias particulares de cada uno.
Sanado el cuerpo emocional
Entonces, ¿es bueno tener un cuerpo emocional lleno de sentimientos y formas emocionales de todo tipo? Evidentemente no, lo bueno es tener en el cuerpo emocional formas emocionales sanas, positivas, basadas en el arquetipo y energías de la luz y del amor, como conceptos universales, no solo como concepto romántico que es lo que termina siendo para muchos. El cuerpo astral, como todos los cuerpos, está constituido por 7 niveles de energía, o mejor dicho, existen 7 tipos de materia “astral” que permiten que el cuerpo emocional tenga una composición u otra.
Si la materia emocional que lo forma es la más densa y la menos refinada de todas, el cuerpo emocional del ser humano es un cuerpo pesado, que lastra la experiencia, que colorea todo con emociones negativas, que está anclado en el miedo, y eso es lo que filtra de los cuerpos superiores y termina pasando para su manifestación al etérico y al físico. Por el contrario, un cuerpo emocional o astral más limpio y refinado, es un cuerpo que se forma de partículas “astrales” con una vibración más elevada, de las clases más altas de materia del plano en cuestión, y, como tal, permite que lo que llega de esos otros niveles y cuerpos superiores esté menos coloreado, o filtrado con energías muy limpias, superiores en vibración, y con sustrato de luz. Esto provoca que lo que reciben luego los cuerpos etéricos y físicos sea otro tipo de materia prima con la que trabajar para manifestar la realidad terrenal del día a día.
Para limpiar todo esto, como siempre, todas las técnicas de sanación energética que están disponibles en el planeta sirven desde sus diferentes ángulos y enfoques, sabiendo detectar, diagnosticar y “leer” correctamente los bloqueos y problemas existentes en el cuerpo astral, y transmutando, sanando y liberándolo de aquello que no son más que piedras en la mochila. La experiencia y el color de las gafas con las que cada uno ve la vida depende en gran medida del estado de este cuerpo astral, además de muchas otras cosas que ya vimos cuando explicamos cómo funciona el embudo de nuestra percepción de la realidad, así que no deja de ser otro componente más que hay que añadir a la lista de partes del ser humano que debemos conocer para mantener en el estado más óptimo, sano y funcional.
Las relaciones humanas siempre tienen una gran influencia en el cuerpo astral o emocional que explicamos en el artículo anterior. De hecho, parte de la vida emocional del ser humano corre por las capas y partículas de energía que lo forman, y que son las que le dan el tinte de alegría o tristeza, de enfado o de felicidad, de indiferencia, apatía o motivación, a prácticamente todo lo que nos encontramos en el día a día a nuestro alrededor.
¿Por qué fuimos “hechos”, diseñados, con un cuerpo emocional, por decirlo de alguna forma? Para poder experimentar con energías maleables y cambiantes dentro de estructuras rígidas y estáticas. Esta explicación suena de lo más raro e incomprensible, ya que, para el ser humano, las emociones son algo natural, y sabemos cómo de alterables son, pero no es así en otros muchos tipos de vida de otros muchos lugares de la Creación. Esto quiere decir que, efectivamente, el concepto “emoción” no es algo universal y presente para todo tipo de vida, sino una manera en la que algo que, desde el plano o nivel mental y superiores de la Creación, tiene unos patrones y unas formas muy definidas, puede luego ser trabajado como la arcilla o la plastilina para poder dotarlo de matices y experiencias muy distintas y muy enriquecedoras a distintos individuos. Y es que, la vida, tal y como la conocemos nosotros, es una de las diferentes formas de experimentar que la consciencia cósmica tiene, y la riqueza que nos da el hecho de contar con un componente energético que llamamos emoción es un regalo, aunque, evidentemente, tiene sus matices, polaridades y gradientes a través de los que se expresa.

Materia prima para la proyección de la realidad
Todos conocemos que nuestras emociones tienen un potencial terrible para manifestar diferentes realidades, de hecho, nuestra glándula pineal usa como materia prima para proyectar nuestra propia burbuja holocuántica tanto nuestras formas mentales como nuestras formas emocionales, que son las que le dan el tinte y matiz a aquellos pensamientos y conceptos que, consciente o subconscientemente, generamos continuamente, y que van formando las vías del tren por las que vamos pasando a medida que vamos avanzando. Posiblemente habréis visto alguna vez, en dibujos animados sobretodo, como una carretera o una vía es construida por el mismo coche o por el mismo tren, que lanza de si mismo el material para la calzada que luego ha de pisar, pues igual para el ser humano a la hora de crear su realidad, constantemente la estamos proyectando en base a un cúmulo enorme de potenciales opciones disponibles energéticamente para todos nosotros en toda la estructura multidimensional, y multifrecuencial, en la que nos movemos. Así, todo lo que nuestro cuerpo mental genera y procesa de sí mismo y desde planos superiores, luego es tintado por el cuerpo emocional, y luego los componentes físicos y etéricos de cada uno de nosotros hacen el trabajo de convertirlo en un mundo aparentemente sólido a los cinco sentidos.
La interacción humana a través de las emociones tiene siempre una parte química y otra energética. El sistema límbico genera ciertos químicos en el cuerpo que nos hacen sentirnos de una forma o de otra, y estas sensaciones están directamente relacionadas con las frecuencias y vibraciones de las diferentes energías que componen el cuerpo astral. En muchos casos, y por mal funcionamiento de los llamados centros de control, que decodifican estas energías, se confunde y mal interpreta información proveniente del centro emocional inferior como si viniera del centro espiritual, confundiendo lo que sentimos con lo que intuimos, y tomamos decisiones basadas en sentimientos que pueden estar mal coloreados, y mal decodificados por, precisamente, el mal funcionamiento o los bloqueos energéticos de ese centro emocional inferior (en la conferencia Humanidad y Salto Evolutivo, en la segunda parte, tenéis una descripción del funcionamiento de los mismos).
Cerramos así esta introducción al cuerpo emocional o astral, simplemente tratando de recordar su función de enlace entre el mundo mental de las ideas y el mundo físico de las formas, introduciendo en medio la belleza de las emociones para colorear la experiencia humana en todas sus posibilidades y con miles de matices.

http://davidtopi.com/el-cuerpo-emocional-o-astral/
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jueves, 16 de marzo de 2017

Al Observar el Universo en el Presente se Crea el Pasado - Según Stephen Hawking




Una de las teorías más fascinantes en tiempos recientes
sugiere que el universo no tiene una historia objetiva,
sino que el pasado emerge a través
de la observación para acondicionar un cosmos
como el que tenemos,
en donde la vida inteligente es inevitable



Hace 10 años Stephen Hawking y el joven físico belga Thomas Hertog publicaron un trabajo científico en el que postulan que el pasado no existe independientemente del presente o de la observación que hacemos en este momento.

Hawking y Hertog invirtieron el orden usual en el que se estudian los fenómenos - de abajo hacia arriba o desde el principio hasta el final - proponiendo que un método top-down - de arriba hacia abajo - es más adecuado para entender el delicado balance que ha hecho posible el surgimiento de la vida en el universo, lo que a veces se conoce como el principio antrópico.

La física teórica que sustenta esta visión de dos de los más destacados físicos contemporáneos es bastante complicada, pero contamos con un TED Talk (video abajo) donde Hertog hace una versión simplificada de la teoría, así como también diversos comentarios en revistas de divulgación.

Asimismo, el documento de Hertog y Hawking, titulado "Populating the Landscape a Top Down Approach" contiene un resumen y una conclusión que explican esto sin recurrir a abstrusas matemáticas, si bien para una comprensión cabal de la teoría es necesario conocer las matemáticas de la física moderna.

Hertog hace una introducción a su visión de cómo es nuestra vida en un multiverso remontándose a la teoría del Big Bang de Lemaitre.

Un punto importante es que la teoría del Big Bang no explica cómo se produjo el universo, sólo cómo evolucionó una vez que ya había empezado. No podemos observar la creación, por así decirlo, solamente inferir el inicio a partir de un proceso inflacionario.

La física del Big Bang yace más allá de la ciencia; además, estudiando el delicado balance de las constantes del universo, pareciera que el universo hubiera sido diseñado expresamente para que se generara vida inteligente.

Esto evidentemente no es algo que deje muy cómodos a los físicos.

Por ello se han ideado teorías como la teoría de cuerdas y de los múltiples mundos, las cuales podrían explicar este delicado balance en las leyes del universo, también llamado fine-tuning o principio antrópico (antrópico porque pareciera que todo en el universo está hecho para permitir la evolución de vida inteligente como la humana).



La teoría de cuerdas mantiene que existen dimensiones ocultas además de las tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal; estas dimensiones, que son sumamente pequeñas y por lo tanto difíciles de observar, son las que determinan las leyes de la física.

La forma de estas dimensiones - generalmente se cree que son seis - determina las leyes de la física de las dimensiones visibles - cada "cuerda" vibra a una frecuencia resonante que hace que emerja a la existencia cierto tipo de partícula.

Estas dimensiones ocultas pueden tener formas diferentes y por lo tanto producen una serie de diferentes universos ensamblados que contienen diferentes leyes físicas y los cuales en teoría existen simultáneamente.

Con esto se puede explicar el principio antrópico sin la necesidad de un diseñador: existen una multiplicidad de universos, pero nosotros sólo experimentamos uno; en la teoría de Hawking y Hertog esto ocurre a partir de las observaciones que hacemos.

Dice Hertog:
Puedes pensar en esta realidad quántica como si fuera un árbol. Las ramas representan todos los universos posibles (y nosotros somos parte de ese árbol).

Nuestras observaciones seleccionan ciertas ramas, y así dan significado o dan realidad a nuestro pasado en el mundo quántico… La teoría quántica indica que no somos sólo escoria química.

La vida y el cosmos son una síntesis y nuestras observaciones ahora, de hecho, dan realidad a sus primeros momentos.
Aquí Hertog parece acercarse a la noción de John A. Wheeler sobre el universo participativo, la idea de que el universo emerge de manera interdependiente a las observaciones e interrogaciones que hacemos sobre lo que es el universo:
Es un error pensar en el pasado como 'ya existiendo' a todo detalle. El 'pasado' es teoría. El pasado no tiene existencia excepto cómo es registrado en el presente.

Al decidir qué preguntas postula nuestro aparato de registro quántico en el presente tenemos una innegable elección sobre aquello que podemos decir sobre el 'pasado'.
Alan Wallace comenta sobre esta cita de Wheeler, tomada de su obra Quantum Theory and Measurement,
"Por ejemplo, los sistemas de medición usados por los cosmólogos aquí y ahora cumplen un papel central en dar lugar a lo que aparenta haber ocurrido en la temprana evolución del universo".
Wallace ve en esto una similitud con la filosofía madhyamika del maestro budista Nagarjuna, la cual sostiene que todos los fenómenos son interdependientes y que ni el pasado ni el presente ni el futuro tienen una existencia inherente, lo cual sugiere que,
"pueden afectarse entre sí, en relación al marco cognitivo de referencia del cual son designados".
Hay que mencionar que esta causalidad multidireccional no es algo prohibitivo en las leyes de la física actual y de hecho el aparente flujo de la flecha del tiempo del pasado al futuro no está implícito ni en la relatividad de Einstein ni en la mecánica quántica.

Regresando a la teoría de Hawking y Hertog, el físico belga sostiene que si bien la teoría de cuerdas permite,
"la existencia de una inimaginable multitud de universos además del nuestro",
...no provee un criterio de selección entre estos universos y por lo tanto una explicación de porqué nuestro universo es de esta forma y no de otra. Algo que si provee su acercamiento de arriba abajo.

En la teoría de Hawking y Hertog, como ocurre con los historiadores o con los conquistadores, reescribimos la historia al observar el universo.

Así la pregunta por el inicio del universo deja de ser relevante. No hay un inicio sino todos los inicios como posibilidad (no como realidad concreta) y por lo tanto no hay una historia objetiva del universo.

Si queremos pensar en un "inicio del universo" debemos pensar en una superposición de múltiples condiciones iniciales (esto es, universos con distintas leyes), de los cuales sólo una pequeña fracción contribuyeron al universo que experimentamos hoy en día.

Inevitablemente el universo ajusta delicadamente sus constantes físicas para dar lugar a nosotros y al cosmos que conocemos; esto ocurre debido a que nuestro universo actual selecciona sólo las historias pasadas que lo llevan a las condiciones presentes.

Con este método de arriba abajo se evita "una agencia externa" o una "inflación eterna".

El universo se convierte en una suma de todas las posibles historias, las cuales van siendo seleccionadas, como ramas de un árbol que se van bifurcando y en la bifurcación son también automáticamente podadas.

En su libro The Grand Design, Hawking sostiene que somos máquinas biológicas que siguen leyes físicas determinadas, por lo que no tenemos realmente libre albedrío.

Dejaremos esta discusión para otra ocasión, sólo levantando la cuestión sobre un determinismo que no existe en el pasado sino un determinismo hacia el cual avanzamos, acaso como el Punto Omega de Teilhard de Chardin o el concepto de los extraños atractores, algo así como el monolito de Arthur C. Clarke que imanta nuestra evolución.

Este fenómeno de observación participativa que selecciona el pasado para llegar a nosotros no es algo completamente alejado de la realidad observable.

Podría tener un paralelo en el famoso experimento de la doble rendija de la mecánica quántica, en el cual la luz se comporta como una onda o una partícula según la medición.

Parafraseando la explicación de Phillip Ball:
Si no medimos a dónde se fue un fotón entonces vemos un patrón de interferencia cuando la partícula emerge del otro lado, lo cual refleja la naturaleza de onda.

Pero si colocamos un detector en las rendijas, entonces el patrón de interferencia desaparece y las partículas aparecen de manera granular, ya no como ondas.

Pero podemos hacer el experimento de tal forma que sólo detectemos la rendija por la cual pasó una partícula después de que lo haya hecho.

En este caso tampoco vemos interferencia. Lo cual alza la pregunta de ¿cómo "sabe" la partícula que será detectada después de pasar a través de una pantalla, de tal forma que cuando llega a una rendija "sabe" si cruzar ambas rendijas (onda) o sólo una (partícula)?

Y, ¿cómo puede la medición posterior afectar el comportamiento pasado?
John Wheeler sugirió que quizás los fotones no "saben" realmente qué trayectoria tomar sino que podrían simplemente no existir físicamente hasta que los observamos (nosotros asumimos que tienen una existencia física objetiva).

De nuevo, sería el acto de observación el que afectaría el pasado.
"Las historias del universo dependen de la precisa cuestión que se postula", dicen Hertog y Hawking.
Alan Wallace sugiere que tenemos el universo que tenemos, con ciertos paradigmas, porque lo limitamos con ciertas preguntas.
"¿No es acaso nuestra perspectiva de la evolución del universo en su totalidad un reflejo, o una proyección, de la evolución de la interrogación científica europea de la naturaleza del mundo en la era moderna?".
Suponiendo que esto ocurre constantemente a nivel quántico, quedaría por ver hasta qué punto podemos incorporar esta selección de manera consciente a nuestra vida (algo así como el paso de lo quántico a la relatividad general).

Alan Wallace sugiere que en cierta forma esto es lo que hace el budismo tántrico vajrayana, en el que se toma la fruición como sendero.

Es decir, la noción de que finalmente todos somos budas es tomada ya no como un potencial, sino como una realidad presente:
la semilla es vista ya como la fruta.
"Esto significa que, mientras que uno es todavía un ser sensible no-iluminado, uno cultiva el 'orgullo divino' de considerarse a uno mismo como un buda sobre la base del buda que uno será en el futuro".
Asimismo, los practicantes del "vehículo diamante" practican la transformación de la percepción en una visión pura, que emula la percepción de un buda, para quien todo siempre ha estado iluminado.
"De esta forma, uno utiliza el poder transformativo de la propia iluminación futura en el momento presente, con el entendimiento de que el futuro no es inherentemente real ni está separado del presente… así uno permite que el futuro influya en el presente".
Thomas Hertog terminó su charla en TED (video arriba) sugiriendo que,
"existe un enorme potencial de complejidad e inteligencia para evolucionar".
¿De dónde emerge ese "potencial"? ¿Ese potencial, como en el budismo vajrayana, es de hecho nuestro futuro (nuestra realidad última) visto sólo como semilla o tendencia de una manera compartamentalizada?

Tal vez el libre albedrío, como cree Hawking, es una ilusión, pero seguramente entonces también lo es el tiempo.

Y esta distinción entre el pasado, el presente y el futuro quizás sólo sea una persistente convención de nuestro lenguaje, de nuestra forma de interrogar el universo que se reedifica dando lugar a un mundo fragmentario con una aparente causalidad unidireccional.

El futuro puede influir en el presente o el presente en el pasado porque no existen inherentemente, son inseparables...

Lo único que podemos afirmar que existe realmente es este momento y por lo tanto este momento debe de contener todos los otros momentos.
 

Referencias

FUENTE: http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia2/ciencia_fisica128.htm

La Alquimia del Deseo - Los Principios Cósmicos y Metafísicos del Erotismo

El erotismo puede entenderse como
una fuerza cósmica y puede usarse para restablecer,
en el matrimonio sagrado de lo masculino y lo femenino,
un estado de unidad primordial inmortal.



Este artículo está basado en el ensayo de Aaron Cheak "The Alchemy of Desire", una exploración de la obra Adam, L'Homme Rouge de René Schwaller de Lubicz, uno de los últimos grandes alquimistas de Occidente.

Schwaller aplica una ley de correspondencia entre los procesos alquímicos como los que pueden ocurrir en el laboratorio de un alquimista con los procesos eróticos del cosmos, desde la manifestación del universo hasta la sexualidad humana.

En todos los casos opera un mismo principio de polaridad, una especie de,
"ruptura en el equilibrio de la Unidad", una "inarmonía en la ecuanimidad original" que es a la vez "un llamado al ensamble a través de la unidad".
El deseo, que brota de esta ruptura, que es el origen mismo del universo manifiesto y su dinámica sujeto-objeto, contiene en sí mismo también el mecanismo de la restauración de la unidad y todo acto erótico es una especie de representación o imagen microcósmica de este proceso de unidad en la diversidad.

Es una especie de juego de seducción que Aaron Cheak compara con el erotismo tántrico de Shiva y Shakti:
el universo se revela como un jardín o un lecho inmenso donde ocurre este juego amoroso que a fin de cuentas no es más que el restablecimiento de la conciencia absoluta de la divinidad.
Escribe Schwaller en Adán, el hombre rojo:
Desacreditada como la "ciencia de hacer oro" en una época en la que la brujería hechizaba al mundo entero como reacción a la religión dogmática, en realidad la alquimia es la ciencia de la vida.

El hecho de que la vida también produzca oro en la naturaleza es evidente.

Pero esto es secundario a una ciencia que es esencialmente mística, y la cual cultiva una gnosis que revela los secretos de la atracción de igual manera en la gravedad que en el amor de un hombre por una mujer.
Schwaller más tarde desarrollaría esta idea con mayor profundidad, claramente señalando que el fin de la alquimia no es la producción de oro sino la contemplación del instante creativo, que es una forma de gnosis transformadora.

Para Schwaller, la creación cósmica ocurre cada instante, como presencia, y la alquimia es reconocer esta creatividad que en sí misma permite una especie de retorno hacia la Unidad.

Así en todas las fuerzas del cosmos, desde la electricidad a la gravedad o el erotismo mismo, hay una misma tensión:

El deseo es una cuerda estirada entre dos complementos, y el sonido de esta cuerda es la vida. Para producir un sonido, necesitas un shock que lo haga vibrar, y este shock es el erotismo.

Los complementos son siempre dos aspectos extremos de una misma cosa, sensación o emoción.

El shock resulta de un desequilibrio en este estado de tensión, el cual se expresa sobre todo por una tensión emocional, nerviosa o física, o por un suspenso mental.

El desequilibrio literalmente produce una oscilación entre dos complementos, un movimiento que resulta en la exaltación de la vida, y el efecto de esto es originalmente expresado en la excitación sexual.

A esto comenta Aaron Cheak:
"De la actividad y la repulsión de los elementos químicos, a través de un proceso de selección natural en las especies biológicas (la evolución), estas afinidades son múltiples formas de deseo divino re-solviéndose en sí mismo en su naturaleza primordial".
Dice Schwaller:
Este deseo es la fuerza de gravitación de las estrellas, la génesis de los metales y los minerales de la tierra, el viento y la tormenta en el aire, la fecundación de las plantas, la fornicación de los animales y, para la humanidad, amor.

Hay muchas formas y muchas visiones de este deseo, pero el deseo en sí mismo es siempre idéntico. Es el Arcángel de la vida, y por lo tanto, también el Arcángel de la muerte.
Una metafísica del deseo se deriva de esto, en la que el deseo no sólo produce la cadena de seres en la evolución sino que es, según Aaron Cheak:
la urgencia a regresar a la ecuanimidad primordial, una afinidad que permite que la conciencia trascienda el mundo encarnado en su totalidad, es decir, más allá de la dualidad.

Puesto que, si bien el deseo está fundado en la separación, de cualquier manera se aleja de esto y es reabsorbido en la unidad absoluta que trasciende toda dualidad.
Tenemos aquí una visión alquímica de la idea platónica del amor como el deseo de restablecer el estado hermafrodítico primordial, en el caso de Schwaller simbolizado por Adán y Eva, en su androginia primordial.
"Cuando Eva estaba en Adán la muerte no existía. Cuando ella fue separada de él, la muerte tuvo su principio. Si él entra de nuevo y logra su ser anterior, la muerte dejará de ser".
Esta es la conjunción de los opuestos, el matrimonio alquímico de lo masculino y femenino, del azufre y el mercurio en la que disuelve la dualidad.

Si el amor físico, biológico, es entendido como una forma de perpetuar la especie, de reproducir los genes, el amor espiritual debe ser entendido como una forma de regresar a un estado primordial inmortal.

Schwaller llama a trascender la visión materialista de la sexualidad hacia un erotismo espiritual:
Originalmente lo que hay es la androginia, seguida de la separación de los sexos a través de la función.

Esta separación es la causa espiritual de la especificación del género, y eventualmente crea la necesidad del matrimonio. Debido a la desviación de la conciencia de su propósito original y verdadero, el matrimonio ha tomado un significado físico ilusorio.

Aquí yace el error monumental que ha creado tanta miseria.

El matrimonio no tiene un propósito físico, sino uno vital y espiritual; en realidad la palabra matrimonio significa y debe ser - Unión - esto es, la Unión absoluta y final de aquello que ha sido dividido por la separación de los sexos y que al final debe hacer surgir una Unidad humana completa.
Schwaller habla del hombre "antropocósmico", el hombre primordial, el anthropos del Corpus Hermeticum, el Adán de los cabalistas, el arquetipo que contiene a toda la humanidad:
"El ser humano, u hombre cósmico, es hombre y mujer en unidad, pero todos los seres humanos que existen actualmente son hombre y mujer en dualidad".
En una hermosa imagen, Schwaller compara la expresión de la unidad absoluta que se divide en los diferentes polos de la existencia con la forma en la que un haz de luz blanca se descompone en los diferentes colores de un prisma.

Finalmente no somos ni hombre ni mujer, sino sólo luz, luz que contiene todas las cosas en la eternidad de su conciencia:
Una cosa siempre es triple en su naturaleza:
existe en y por sí misma en virtud de su apariencia, pero es causada también por el complemento de dos estado de la misma naturaleza.
Tú mismo, al ser en principio un hombre, humano, eres resultado del complemento de dos estados de la misma naturaleza:
aquello que afirma y aquello que niega, aquello que da y aquello que recibe, aquello que expresa y aquello que es impreso, esto es, aquello que recibe la impresión.
Este doble estado es tu androginia espiritual primordial - y te das cuenta de esta dualidad en la unidad.

¿Podrías decir que la luz está compuesta de luz roja y luz verde?

No, y sin embargo, cuando es descompuesta a través de un prisma hace que surjan dos colores complementarios, y la luz blanca deja de existir.

Los colores son una transformación de la luz blanca, una transformación que imparte diferentes vibraciones a la misma sustancia.

La diferencia en vibración no altera a la luz, pero las impresiones aparecen de manera diversa al ojo, dando lugar a diferentes colores que son siempre complementarios, dos y dos.

Ahora bien, recuerda:
tú eres luz, luz blanca y encontrarás tu vagamente recordada androginia.

Eres luz, pero luz descompuesta a través del prisma de la vida, es decir, a través de las experiencias y las necesidades.

fuente: http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia2/ciencia_conscioushumanenergy192.htm

viernes, 10 de marzo de 2017

MISTICISMO Y FÍSICA CUÁNTICA

La esperada unión entre ciencia y espiritualidad ya está aquí para cambiar la manera en la que definimos la realidad de la existencia

Durante centurias las religiones y la ciencia ortodoxa tomaron el control del conocimiento para dividirlo, en una feroz competencia, entre la religiosidad de la Iglesia y el materialismo de la ciencia. Así fue como toda la dinámica universal se consideró un inmenso mecanismo predecible y en el que el hombre no tenía incidencia. Todo estaba en manos de Dios, arbitrando una puja eterna en su creación: entre el bien y el mal, el caos y el orden. Mucho se habla en estos días sobre la Física Cuántica, pero en definitiva, ¿qué es la Física Cuántica? Si comparamos a la Física Cuántica con un sistema monetario basado en el peso, la unidad mínima de dicho sistema es el centavo. La llamada Física Clásica se encargaría entonces de estudiar el sistema a partir de la unidad peso (átomo) mientras que la Física Cuántica lo haría a partir del centavo (cuanto). Entonces esto puede llevarnos a definirla como una ciencia subatómica. La Física Cuántica comienza a abrir un nuevo camino al conocimiento verdadero reconociendo la divinidad en nosotros mismos y el poder de co-creación que todos poseemos. El hombre dejó de ser un “astronauta” del destino para darse cuenta de que puede elegir y crear de forma consciente cómo quiere interrelacionarse con la realidad.

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TODO ES LUZ

El término cuántico proviene de quantum, que es la unidad más pequeña que constituye la luz. Los experimentos llevados a cabo en los más avanzados laboratorios que estudian la física de partículas han demostrado que, en el nivel más pequeño de la materia, el nivel de las partículas elementales, todo es energía. Para comprenderlo mejor digamos que la materia es luz condensada. En los laboratorios se descubrió que las partículas y antipartículas se aniquilan entre sí, dando lugar a la aparición de la energía radiante y de la pura energía. En el mundo cuántico surgen procesos de creación y destrucción, demostración científica de que energía y materia no son más que dos polos de la misma esencia, de una única sustancia universal. El hombre mismo está formado de esta misma sustancia universal: luz pura y radiante. Cada uno de nosotros es un sistema de energías en vibración continua. Es decir que las moléculas de que se compone cualquier clase de materia, inclusive nuestros cuerpos, están en constante vibración. Nuestros cuerpos crean, entonces, bandas de energía electromagnética con una determinada amplitud de onda que les permite, al mismo tiempo, emitir y absorber información. Así estamos en continua comunicación con una matriz cuántica universal de carácter holográfico.

CURACIÓN CUÁNTICA

Este descubrimiento está abriendo las puertas a una nueva terapia de curación que no es física, sino de carácter energético. Durante la segunda mitad del siglo XX, Herbert Fröhlich y Fritz Popp estudiaron este patrón energético de los seres vivos. Se descubrió por entonces que las moléculas vibran al unísono y se comportan como una sola supermolécula, estableciendo un patrón energético coherente y único. Así se pudo detectar una emisión lumínica por parte de los átomos similar a la de un láser. La misma fue conocida con el nombre de “radiación mitogenética de láser” y constituye la clave para asegurar que el ser humano es un complejo cuántico que posee la capacidad de conexión e interacción con el universo; y que su equilibrio, bienestar y salud dependen -como en el caso de una conexión a internet-, de la calidad de recepción y emisión de dicha señal. Para favorecer esta coherencia se puede interaccionar con estos campos sutiles de energía mediante terapias que utilizan luz, escalas cromáticas y frecuencias de sonido que ayudan a reestablecer la comunicación con la matrix.

LAS PROPIEDADES HOLOGRÁFICAS

El campo energético biofotónico es holográfico, por lo que posee la propiedad de que la parte (individuo) contiene la información del Holograma completo (Todo). Existe una conectividad instantánea entre la parte y el resto de las otras partes, y entre las partes con el Holograma entero. Aquello que promulga el misticismo que reza “descubrí la verdad dentro tuyo” es una verdad irrefutable en la teoría del Holograma Cuántico. Esta propiedad de no-localidad de información es un principio postulado por la dinámica cuántica en el Teorema de Bell y demostrada en el primer experimento realizado al respecto en el espacio por el astronauta Edgar Mitchell en su misión del Apolo XIV. Nuestro Universo sería un gigantesco almacén de información al que puede accederse desde cualquier otro lugar del universo en cualquier momento que se desee. Al igual que un ordenador central de una red informática, toda la información queda almacenada en un disco rígido al que puede accederse desde cualquier computadora del sistema cuando el operario lo considere oportuno.

UNA PROPIEDAD FUNDAMENTAL: LA CONCIENCIA

Puede afirmarse que nuestro cuerpo contiene, entonces, un patrón holográfico de energía que trasciende el marco conceptual de la energía física, ya que sería energía consciente. A niveles cuánticos, la conciencia es parte integrante, esto significa que la realidad cuántica no es objetiva; entonces el observador forma parte de la realidad y tiene incidencia sobre la misma. Esto puede comprenderse bajo un principio clásico de la dinámica cuántica, el de la dualidad onda-partícula: el observador, con el simple acto de observar, determina el estado de la función en onda o en partícula. La visión es una propiedad de la conciencia, entonces la conciencia co-crea lo que observamos. Somos partícipes de un mundo cuántico que cambia de estado de acuerdo a los observadores-participantes de la realidad. La dinámica cuántica es un pilar clave en la unión entre la materia y la conciencia, estableciendo una nueva concepción de nosotros mismos. La dualidad de la existencia onda-partícula (o bien energía-materia) está entonces determinada por nuestra observación. A esto habría que agregarle que el perceptor (sujeto) y la fuente de emisión (objeto) están en una interrelación de resonancia conocida con las siglas PCAR, que permite que la información sea adecuadamente recibida. Esto puede simplificarse asegurando que cada individuo recibe la información que merece o puede entender de acuerdo con su nivel de comprensión y asimilación consciente de recepción. Este proceso calificado de información y regido por ciclos resonantes de retroalimentación es conocido como Bio-Feed Back.

UNIVERSO VIVIENTE

Si evaluamos la conciencia como un campo matriz podemos especular que el Universo se comporta como un ser vivo. James E. Lovelock fue quien postuló el concepto de la Tierra como un ser vivo, con esencia vital y conciencia. La naturaleza geométrica de la naturaleza, la cual se expande fractalmente, puede aplicarse a nuestro universo y a las leyes que lo rigen. El universo completo podría imaginarse como un gigantesco fractal expandiéndose permanentemente dentro de una matriz energética consciente. Uno de los aspectos cruciales de la comprensión filosófica de la dinámica cuántica es responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que mantiene a la luz “condensada” en materia? Queda claro que los procesos cuánticos no son, por sí solos, capaces de mantener la continuidad de la luz en materia. Una de las explicaciones la dio uno de los padres de la física cuántica, Max Planck, al declarar que detrás de la realidad física debe existir una mente consciente que le permita existir. Entonces, detrás de este gigantesco universo debe existir también una gigantesca mente consciente que le da vida y le permite existir materialmente. Como decía el genial escritor Jorge Luis Borges: “Somos pensamientos en la mente de un gigante”.

Por Brad Hunter

NOTA ORIGINAL PUBLICADA EN LA REVISTA EL PLANETA URBANO, SECCION PLANETA-X

https://liberacionahora.wordpress.com/unicidad/fisica-cuantica-reconciliando-ciencia-y-espiritualidad/