jueves, 3 de agosto de 2017

Desprogramando el miedo a los demás

Desprogramando el miedo a los demás



La desprogramación de partes de nuestra psique es solo uno de los múltiples pasos que son necesarios para recuperar todo nuestro potencial, nuestro poder, nuestra libertad, y nuestras capacidades y habilidades latentes. Ya hemos visto dos rutinas que forman parte de aquello que hemos de quitar, y, aquellos que lo hayáis hecho, aunque no lo notéis, habéis dado un pequeño paso para reducir la influencia que tiene el sistema bajo el que vivimos sobre nosotros.
Vamos pues con otra más, vamos a ir descubriendo cómo desprogramar aquello que no se desea que sea desprogramado, y vamos a ir equilibrando el juego, liberándonos un poquito, en cada paso, de aquello que ya no es necesario que llevemos a cuestas.
Evitando que nos entendamos
Si el miedo al cambio y la rutina de supervivencia se instalaron para evitar que las primeras “unidades” de seres humanos, lhumanus, como eran llamados, pudieran salirse de las tareas impuestas, y de aquello para lo que eran requeridos, en otra parte de la psique se instauró otra rutina para que esos lhumanus tuvieran reticencias a entenderse entre ellos, cooperar más de lo necesario y unirse más de lo permitido.
Esto facilitaba, y ha facilitado a lo largo de la historia, que no hubiera grandes revueltas (a no ser que fueran provocadas a propósito), que no se pudieran ejecutar rebeliones masivas, y que siempre existiera la posibilidad de que, activando los programas adecuados en la mente de las personas, igual que sucede ahora, se las pueda poner a unas en contra de otras. Esta rutina o programa que vamos a llamar de “miedo a los demás”, es, de nuevo, inconsciente, y por lo tanto, actúa por debajo del radar de la mente racional, en forma de comportamientos que no controlamos y que se activan por estímulos subliminales, tanto visuales, como auditivos, como energéticos, de forma que, si era necesario, porque se veía por ejemplo que muchos lhumanus estaban cooperando o yendo más allá de lo permitido en sus “reivindicaciones” sociales de entonces, se les podía activar el “miedo a los demás”, y entonces cualquier cosa les hacía ponerse a unos en contra de otros, exactamente igual que hacen ahora, y como siempre se ha hecho.
Programas complementarios
Este “miedo a los demás”, tiene otras dos rutinas asociadas, la primera, engloba el miedo a la escasez y a perder lo que uno tiene, que así te aseguras que se active el miedo al otro si percibes que eso puede suceder, y, por otro lado, está conectado con la rutina del miedo a no sobrevivir, que habíamos explicado en un artículo anterior. Así, cuando tenías enfrente alguien no conocido, alguien que potencialmente era un peligro, un competidor o alguien que pudiera representar una amenaza, el miedo a los demás, junto con el miedo a perder lo que posees, más la rutina de supervivencia, activaban todos los mecanismos de separación, alejamiento, defensa, etc., contra esa persona o ese grupo.
Hay que reconocer que las razas que hicieron este trabajo de programación sabían lo que hacían cuando crearon el árbol “de comportamientos” a imbuir, ya que se basaron en sus propias rutinas mentales que traspasaron parcialmente hacia nosotros, pero, aunque ellos eran conscientes de ellas y sabían que las poseían y cómo funcionaban, al ser humano se las imbuyeron lejos del alcance de su mente consciente, para que funcionaran automáticamente, y sin ningún conocimiento ni control por su parte.
Bien, entonces, como hemos dicho, esta rutina de miedo a los demás está imbuida también en la esfera mental inconsciente, conectada a la rutina de supervivencia, y hemos de pedir a nuestro ser, a nuestro Yo Superior, de la forma que ya hemos explicado anteriormente, y como en las anteriores ocasiones, que la elimine y desprograme, eliminando también, simultáneamente, el miedo a la escasez y el miedo a perder lo que tenemos.
Como veis, estamos trabajando en zonas consideradas “peligrosas” por el sistema, pues una vez mucha gente deje de tener estos programas automáticos en la mente, nuestros comportamientos reactivos cambiarán por completo. Dejaremos de temer al resto de seres humanos, pues somos todos miembros de una misma raza, haciendo que confiemos los unos en los otros, al menos en un grado mayor que hasta ahora, eso llevará a menos conflictos, que llevará a ser menos manipulables para ser usados en sus guerras, luchas y batallas varias. Evitaremos que nos separen con sus sistemas de creencias, pues no tendremos miedo a perder lo que tenemos, ni a aliarnos unos con otros contra el sistema de control. Todo esto, como digo, dentro de mucho tiempo, cuando mucha gente elimine todo esto que recién estamos explicando ahora, y de las que seguiremos dando más pautas en los próximos artículos.

fuente: http://davidtopi.com/desprogramando-el-miedo-a-los-dems/?utm_medium=feed&utm_source=facebook.com&utm_campaign=Feed%3A+davidtopi

LA TABLA ESMERALDA- LOS SIETE PRINCIPIOS O LEYES DE EQUILIBRIO UNIVERSAL

LA TABLA ESMERALDA- LOS SIETE PRINCIPIOS O LEYES DE EQUILIBRIO UNIVERSAL



Hermes Trismegisto, maestro de maestr@s, anteriormente encarnado como el dios egipcio Thot y posteriormente como el dios Mercurio del pabellón romano y de la Alquimia, nos dejó la Tabla Esmeralda, un tratado de sabiduría en el que están escritos los Siete Principios o Leyes de Equilibrio que rigen el Universo. En esta entrada veremos sucintamente en qué consiste cada una de esas leyes y cuáles son sus funciones principales.

La Tabla esmeralda

Los Siete Principios Herméticos o Leyes de Equilibrio Universal son éstos: Ley de Mentalismo, Ley de Correspondencia, Ley de Vibración, Ley de Polaridad, Ley de Ritmo, Ley de Causa y Efecto, Ley de Género. Todos ellos, de manera simultánea y continua, están en la base de todo cuanto somos, nos rodea y sucede, cumpliéndose fehacientemente y sin cesar, por increíble que a la mente racional le pueda parecer. Al igual que para saber a qué sabe una manzana, la única alternativa que tenemos es comernos una, para aceptar y asumir la verdad de estos siete principios, sólo nos queda observar, prestar atención, recoger datos, analizar y comprobar. Así, cada cual, en lo más profundo de su ser, encontrará sus propias respuestas y conclusiones porque …quien conoce estos principios con comprensión, posee la llave mágica ante cuyo toque todas las puertas del templo se abren de repente. Que así sea para tod@s aquell@s dispuest@s a intentarlo.

La verdad básica de cada una de esas leyes universales es la siguiente:

1 – Ley de Mentalismo: El Todo es Mente; el Universo es mental.

2 – Ley de Correspondencia: Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.

3 – Ley de Vibración: Nada descansa; todo se mueve; todo vibra.

4 – Ley de Polaridad: Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.

5 – Ley de ritmo: Todo fluye, fuera y dentro; todo tiene sus mareas; todas las cosas suben y bajan; la oscilación del péndulo se manifiesta en todo; la medida de la oscilación hacia la derecha es la medida de la oscilación hacia la izquierda; el ritmo compensa.

6 – Ley de causa y efecto: Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley. Casualidad no es sino un nombre para la ley no reconocida; hay muchos planos de causa, pero nada se escapa a la ley.

7 – Ley de Género: El género está en todo; todo tiene sus principios masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.

Ahora estudiemos un poco más estos principios.

LEY DE MENTALISMO

Todo cuanto existe ha nacido de la Mente Universal, del Vacío Primordial, del Gran Espíritu… y demás apelativos que queramos usar para referirnos a aquello que, como el Tao, siempre ha existido y siempre existirá, no tiene principio ni final, no se puede nombrar, acotar ni definir porque, cuando intentamos hacerlo se nos escapa, además de separarnos y hacernos perder la unión con su infinita y siempre viviente energía. Gracias a este principio sabemos que la verdadera naturaleza de las palabras: energía, poder, materia, fuerza… es mental, por lo que el origen real de cuanto nos rodea está en la mente y es un pensamiento que, poco a poco, va tomando forma hasta materializarse y convertirse en algo que podemos ver, oler, tocar, oír o gustar, por la energía que le damos cada vez que pensamos en ello. Somos, en primer lugar, lo que pensamos.

LEY DE CORRESPONDENCIA

Este principio nos dice que todo está relacionado y que atraemos a nuestra vida aquello que está en consonancia con nuestro interior, ya que siempre hay una correspondencia, una reciprocidad entre los diversos fenómenos y planos de la existencia. Gracias a esta ley, podemos comprender y resolver muchos asuntos y aspectos de nuestra persona y de nuestra vida que nos parecen oscuros, misteriosos y sin sentido si únicamente los contemplamos con la lógica, con la razón y con lo que conscientemente queremos o necesitamos, olvidándonos de otros medios de conocimiento, de otros planos de existencia y de que, muchas veces, lo que de verdad necesitamos es algo muy inconsciente, siendo esta carencia la que nos trae, por resonancia energética, justo lo opuesto de lo que esperamos, para que seamos conscientes de ello y lo resolvamos.

LEY DE VIBRACIÓN

Según esta ley, lo único real y permanente es el cambio, la transformación, la transmutación de la energía, cualquiera que ésta sea. Nada ni nadie, aunque en ocasiones así lo creamos o nos lo parezca, está quieto e inamovible. Ni siquiera lo estamos cuando nos encontramos en un momento o situación en la que nos sentimos paralizad@s y no sabemos qué hacer o tenemos miedo de hacer lo que sabemos que tendríamos que hacer. Lo que también dice este principio es que hay grados diferentes de vibración, de movimiento según el plano, el momento, el lugar… de que se trate, oscilando entre las altas intensidad y rapidez de movimiento del espíritu y las bajas de las formas materiales más groseras. Entre ambos polos, la variación de grados de vibración es infinita.

LEY DE POLARIDAD

La verdad interna de este principio es que en todo cuanto existe hay dos polos, dos fuerzas, dos aspectos aparentemente opuestos que, en realidad, son la misma cosa o la misma cualidad contemplada con un punto de vista distinto, siendo la diferencia entre ellas únicamente de grado. Si no existieran los opuestos nada podríamos conocer ni comprender, tanto interna como externamente: no podríamos ver la diferencia de luz entre el día y la noche, no apreciaríamos la risa y la alegría si no existieran también el llanto y la pena, no nos daríamos cuenta de la temperatura si no sintiéramos calor o frío, no sabríamos qué es un hombre ni una mujer, y así hasta el infinito con cualquier ámbito o cualidad que escojamos.

LEY DE RITMO

Este principio nos revela que en todo cuanto existe: el Universo mismo, los animales, las plantas, las personas, la mente, la energía y la materia, hay siempre un movimiento oscilatorio y pendular hacia un polo u otro de la realidad: una acción y una reacción, un avance y un retroceso, una elevación y un hundimiento, una creación y una destrucción, siendo precisamente el movimiento entre un extremo y el otro lo que compensa y equilibra al sistema de que se trate.

LEY DE CAUSA Y EFECTO

Este principio deja claro que la casualidad no existe. Todo, aunque no sepamos o no podamos encontrarlo, tiene un sentido, un motivo, una causa y, a su vez, toda causa tiene un efecto, pudiendo ser la distancia entre una y otro corta, media o larga, puesto que las consecuencias de nuestras acciones aparecen en distintos momentos del tiempo, según de qué se trate, de cómo nos afecte o afecte a otras personas, de nuestra capacidad para responder, de las herramientas con las que contamos, etc., pudiendo incluso ir más allá de cada vida.

LEY DE GÉNERO

Este principio opera siempre en la dirección de la generación y de la creación. Su verdad es que la energía masculina y femenina siempre están presentes y funcionando en todos los planos: físico, mental, emocional y espiritual. Todo, por lo tanto, tiene un género: activo y masculino o receptivo y femenino.. También nos revela que todo: cosa, animal, persona…, además de pertenecer al género masculino o femenino, tiene dentro de sí la energía correspondiente al género opuesto. Así, por citar el ejemplo más próximo: los hombres poseen en su interior una parte femenina/receptiva y las mujeres una parte masculina/activa, independiente de su sexo biológico y de sus gustos sexuales. Debemos recordar aquí que una mitad de nuestros cromosomas son paternos y la otra mitad maternos, por lo que tod@s sin excepción llevamos en nuestro interior tanto un hombre como una mujer.

Fuente: http://metamorfosisyvida.wordpress.com   http://www.shurya.com/la-tabla-esmeralda-los-siete-principios-o-leyes-de-equilibrio-universal/