martes, 29 de diciembre de 2015

LA RELACION CON UNO MISMO

Uno de los pilares del aprendizaje del arte de vivir es la capacidad de conocerse y comprenderse dentro del propio entorno. Por eso, la primera relación que es necesario considerar al ocuparnos del desenvolvimiento espiritual es la que uno mantiene consigo mismo.

El ser humano no se muestra como unidad sino como un compuesto. Características genéticas y adquiridas se influyen y modifican mutuamente y, en el choque con las circunstancias, generan emociones, sentimientos y pensamientos diversos y muchas veces contradictorios: altruismo y egoísmo, amor e indiferencia.

Uno cree que su forma de expresarse es genuina; pero cuanto más se observa mejor comprende que lo que cree ser se asemeja más a un cuerpo con muchas caras que a un ser humano con un comportamiento coherente y armonioso.

Tarde o temprano esta crisis de identidad nos mueve a tratar de conocer nuestro verdadero ser. Se origina así un proceso de búsqueda de la propia identidad que puede acelerarse con actitudes, pautas de conducta y prácticas apropiadas. Algunas de ellas se describen a continuación.

Ubicarse con respecto a los demás y al Universo.
Un hombre o una mujer pueden brillar puliendo lo que ya son sin salir por eso de su pequeñez; pero para darle un sentido trascendente a sus vidas no tienen otro camino que el de universalizar su experiencia ubicándose dentro del gran acontecer cósmico y humano con equilibrio y sabiduría.

Solamente desprendiéndose de una vida centrada en sí mismo el ser humano puede acceder a sus posibilidades reales. Descubrir la vida del Universo y el mundo de los demás da la dimensión necesaria para comprender el alcance de las propias posibilidades y también da la fuerza para cumplirlas.

Uno comienza a equilibrar la relación consigo mismo cuando comprende la vastedad del Universo, su pequeñez respecto de él y, al mismo tiempo, el valor extraordinario de su vida como expresión del mismo principio que sostiene al Universo. Hasta entonces se fluctúa entre sentimientos extremos de grandeza y de impotencia personales.

Ningún ser es el centro del Universo; ni siquiera es más importante que otros aspectos de la realidad. Pero cada uno tiene un lugar único e irremplazable en el Mundo.

Cada uno debe ser consciente de la relevancia que tiene su vida para el conjunto de la sociedad en que se desenvuelve, para su familia, sus amigos y para quienes dependen de él. En otras palabras, uno reconoce su pequeñez en la medida cósmica y la trascendencia de su experiencia en el núcleo en que vive. Esto lo lleva al siguiente punto de su trabajo interior.

Respetarse a sí mismo.

Si bien nadie es el centro del Universo, toda alma es una expresión de lo Divino. Por eso ha de expresar con su vida su reverencia a lo Divino en ella. Si bien es libre para vivir como quiera, la conciencia que tiene de su potencial espiritual no le permite vivir de cualquier manera, volcarse en cualquier experiencia o dejarse llevar por impulsos inconscientes. La posibilidad de expandir la conciencia hasta abarcar al Cosmos está en uno; la manera en que uno vive ha de reflejarlo.

El respeto y la reverencia a la presencia Divina en el propio interior han de presidir la relación con uno mismo.

Ser veraz consigo mismo.

El respeto a sí mismo lleva al ser humano a mirarse objetivamente, a ser veraz, a amar la verdad por sobre todas las cosas. Sin embargo, hay en los seres un apego ancestral tan grande a sí mismos que inconscientemente tienden a la autojustificación, la autocompasión, la autocomplacencia. Lo que uno piensa, siente y hace está influido por el afán de proteger la propia imagen. Para ser veraz consigo mismo es necesario trascender esa tendencia, producto del instinto de conservación.

Para ser veraz consigo mismo se ha de mantener distancia respecto de sí mismo y de lo que a uno le ocurre. Respecto de sí mismo, porque aplicando medios objetivos de autoconocimiento se puede hacer una evaluación más completa e impersonal. Respecto de lo que a uno le ocurre, porque sólo el tiempo ubica las experiencias en su lugar y da la serenidad necesaria para comprenderlas.

No identificarse con las vicisitudes propias de la vida y del desenvolvimiento.

En la medida en que uno se identifica con sus experiencias pierde la capacidad de entender lo que le ocurre. Deja de distinguir la diferencia entre lo que es y lo que le pasa y queda atrapado en sus estados mentales y emotivos. Vive una ilusión respecto de sí mismo; sus percepciones y evaluaciones son tan subjetivas que sus experiencias no le aprovechan como debieran. Por eso, las repite una y otra vez sin comprenderlas acabadamente.

Cuando uno está pendiente de lo que le pasa vive para sí mismo. No percibe los puntos de vista ni las necesidades de otros. No se da cuenta que al mirarse sólo a sí mismo e importarle sólo lo que le ocurre desecha la posibilidad de expandir su conciencia. La vida se escurre entre sus dedos mientras oscila entre sentimientos de irritación, exaltación o depresión.

No ayuda que uno se irrite cuando le pasan cosas que le desagradan, porque el enojo no evita los errores cometidos ni cambia la realidad. Las equivocaciones son valiosas cuando se usan para aprender a no a caer en los mismos errores y a mantener un espíritu de humildad.

No ayuda que uno se exalte cuando tiene éxito, porque la exaltación no mejora lo ya realizado y gasta la energía que se necesita para dar el próximo paso en el desenvolvimiento. Cuando se usan los triunfos para vivir de su recuerdo o para sentirse más que los demás, se pierde su fruto. Los éxitos son realizaciones cuando sirven para seguir adelante, aunque la próxima etapa sea difícil e incierta.

No ayuda que uno se deprima ante las dificultades, porque la depresión no contribuye a superar el problema que lo entristece ni hace más llevadera la realidad. No se puede esperar que la vida consista en una sucesión de hechos placenteros. Cuando se acepta el sacrificio inherente a la vida se superan los altibajos de las experiencias difíciles y se vive en paz.

El ser humano ha de relacionarse consigo mismo como el maestro se relaciona con su discípulo: aceptando, enseñando, corrigiendo, estimulando; dándose siempre lo necesario para alcanzar y mantener equilibrio interior.

Al hacer consciente la relación consigo mismo el individuo se ubica como parte inseparable del Universo, aprende a respetarse, a ser veraz consigo mismo y a identificar su individualidad. De esa manera establece una relación entre lo que sabe que es y lo que habitualmente cree ser cuando se deja llevar por sus emociones o las ideas que asimiló de otros sin revisar sus fundamentos. En la medida en que esa relación se profundiza aprende a no encerrarse en sí mismo y a responder a su necesidad de expandir su conciencia y dar significado a su vida 
El arte de vivir la relación por Jorge Waxemberg, Cuadernos de cultura espiritual, Argentina, 1992.

lunes, 28 de diciembre de 2015

La necesidad de reconocimiento

necesidad_reconocimiento
Los seres humanos hacemos muchas cosas por la necesidad de reconocimiento inconsciente que tenemos. Es un motor importante para nuestra actividad diaria, sea el hecho de cocinar en casa para la familia esperando que les guste, e inconscientemente deseando que nos digan que así es, como dirigiendo una gran empresa y disfrutando de un “status” reconocido por los demás por tu trabajo. En la mayoría de nosotros, la necesidad de reconocimiento de los demás es muy sutil, no nos damos cuenta. Yo puedo escribir un artículo esperando que sea del agrado de los demás, o qué por lo menos le interese a alguien. Cuando lo escribo no estoy pendiente de eso, pero cuando recibes el feedback te das cuenta que te ha gustado que otros lo hayan considerado un buen artículo. El hecho de que te haya “gustado” que otros hayan reconocido lo que has hecho, forma parte de un mecanismo imbuido en los parámetros del programa ego, del que ya hemos hablado otras veces, no como sinónimo de “vanidad” sino como rutina “informática” de gestión de la psique del ser humano y de nuestra consciencia artificial y personalidad virtual. Así, la necesidad de ser reconocidos es puramente “humana”, huelga decir que si uno se deja imbuir por la consciencia de su ser, Yo Superior, su mónada o esencia, etc., la necesidad de reconocimiento no existe, no tiene cabida ni sentido, pues no forma parte de las características que nos definen como los seres que realmente somos.
Un parámetro asociado en cadena a un miedo ancestral
Así, el cuerpo que usamos, y la psique y consciencia artificial que lo gestiona, imbuye dentro del programa de coordinación y control de nuestra personalidad (el ego), esta necesidad de ser reconocidos por lo que hacemos, que enlaza con la necesidad de ser aceptado y querido por los demás, que provoca la fragmentación en múltiples Yos de la personalidad en la esfera de consciencia, para poder cubrir siempre todos los posibles frentes a los cuales tuviéramos que enfrentarnos, y de los cuales intentamos siempre salir airosos. Si os acordáis, en anteriores artículos habíamos hablado de los grandes miedos que poseemos los seres humanos, en lo más profundo de nuestra psique: el miedo a la oscuridad, el miedo a los predadoresel miedo al abandono, el miedo al caos, etc. y es de aquí de donde nace esta necesidad automática que se ejecuta todo el tiempo sin intervención consciente por nuestra parte. En este caso, la necesidad de reconocimiento por parte del resto de miembros de la especie a la que pertenecemos, está relacionada con el miedo al abandono, principalmente.
La lógica programada en los parámetros del ego actúa y analiza así las cosas: Tengo que actuar, hacer, decir y comportarme de forma que se me reconozca lo que hago –> esto me lleva a saber y comprobar si estoy siendo aceptado socialmente –> si es así, esto implica que disminuye el riesgo a ser dejado de lado o apartado por los demás –> si es así, esto implica que se disminuye el riesgo al abandono y a estar solo frente al mundo  –> lo cual implica mayor posibilidad de supervivencia en todos los niveles, al tener la protección del grupo y del entorno, que viene a ser el último objetivo del ser humano a nivel instintivo, ya que el riesgo de muerte, y el miedo a la muerte, es uno de los grandes miedos primarios que subyacen en nosotros.
Es no menos que impresionante la cadena de “capas”, programas y comportamientos que desarrolla nuestra psique para qué, de algo que inicialmente era un miedo a morir, hayamos desarrollado un mecanismo de defensa sutil para que sintamos o busquemos la aprobación de otros con lo que hacemos.
Actúa inconscientemente
La necesidad de reconocimiento está imbuida en todos los pequeños actos que realizamos, pues la mayoría de personas no buscamos reconocimiento mundial ni ser famosos en los diarios, eso se llama posiblemente delirios de grandeza, y es otra historia psicológica asociada a otros Yos de la personalidad virtual y quizás a otro tipo de carencias emocionales. En general, el reconocimiento viene en los detalles mundanos del comportamiento inconsciente para con los demás. Hago “esto” para que lo vean mis amigos, trabajo así para causar una buena impresión, me comporto de esta manera para poder encajar en ese grupo, etc. Es tan trivial y tan mundano que el programa de gestión de nuestra personalidad no le presta más atención que la que necesita para colocar al “Yo” adecuado en control de la personalidad en la situación que toque en cada momento. Es una tarea, podríamos decir, puramente rutinaria, ya que así funcionamos todos en esta sociedad.
Ahora bien, es interesante conocer este parámetro y como funciona. Normalmente no necesitamos parar a ver si estamos haciendo las cosas por necesidad de feedback de los demás, para realmente ponernos a hacerlas, en general, en un gran número de ocasiones, lo que hacemos lo hacemos porque queremos o nos sale espontáneo hacerlo así. Sin embargo, es una de las formas por las cuales, literalmente, tenemos un catalizador para actuar, para crecer y para avanzar. Entre otras cosas, por qué el hecho de qué instintivamente sepamos que si gusta o se reconoce lo que hacemos nos hace sentir que todo está “bien”, sirve para que lo hagamos.
Amor por el servicio vs servicio por reconocimiento
¿Que sucede si no hay una necesidad de reconocimiento inconsciente? Si no necesito que nadie apruebe mi trabajo porque no espero que reconozcan nada al respecto, ¿como lo haría? ¿sería igual de detallista, profundo, o cuidadoso con él? Si no necesito inconscientemente que nada ni nadie dé el visto bueno, me dé su opinión, o más importante, me pague por él (si no gusta nuestro trabajo no solemos cobrar por lo que hacemos, y el cobrar por algo es otra forma de sentirnos reconocidos y poder “sobrevivir”), ¿tendría el mismo interés en hacerlo?
Así pues, aunque la necesidad de reconocimiento se pudiera eliminar a través de la reprogramación de los parámetros del ego, ¿con que lo sustituiríamos si quisiéramos tener el mismo catalizador y detonante para seguir haciendo las cosas igual de bien y con el mismo interés y calidad cuando no necesitas que nadie se interese por ello?
El único catalizador que puede sustituir como “fuerza” para hacer algo al mismo nivel es el amor por servir a los demás, es decir, que cuando hagas algo, se haga por amor al servicio al prójimo, ya que entonces, pones todo tu interés, esfuerzo y trabajo en hacer lo que siempre has hecho, pero no porqué en tu programa ego haya un “bit” codificado que diga que lo tienes que hacer así, sino precisamente por qué al no estar ya esa necesidad de hacerlo, uno busque en otras partes de si mismo el porqué hacer las cosas. En este caso, el motor para ello solo está disponible en la consciencia de tu ser y Yo Superior, que ejecuta y hace las cosas por “amor a hacer las cosas”, por querer crecer, experimentar y aprender haciéndolas, y por servir a los demás mientras las haces.
Así, al al final te planteas cosas como, este artículo, ¿cómo lo he hecho? ¿Lo ha gestionado mi programa ego por la necesidad que tiene de que los lectores digan que les ha gustado, o lo ha gestionado mi Yo Superior porqué simplemente quiere compartir lo que ha aprendido por el hecho de que así se puede servir a los demás?
Es cuestión de que cada uno encuentre la respuesta y descubra como dejar de actuar instintivamente según la necesidad de reconocimiento social que impera por programación y creación genética del vehículo que somos, y entonces trabajemos con el mismo tesón por el simple hecho de querer hacerlo, para que sirva como servicio a otros. El resultado puede ser el mismo, pero el catalizador para ello no tiene nada que ver, y la energía debajo que lo mueve es evidentemente radicalmente opuesta. ¿Alguien me da un “like” en Facebook? :—)
http://davidtopi.com/la-necesidad-de-reconocimiento/

domingo, 27 de diciembre de 2015

LOS VISITANTES

Los Visitantes

“Incluso si una madre puede olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Os he esculpido en la palma de mi mano.” 
- Isaías 49

Ayer creíste estar despierto. Pero hoy te diste cuenta que habían oleadas de dolor, miedo, cansancio, soledad, aburrimiento, pena o frustración surgiendo en ti, sin previo aviso. Amigo, nada de esto es un enemigo, ni tampoco un signo de tu fracaso, sino viajeros exhaustos, anhelando la íntima calidez de tu presencia. No ignores a tus visitantes, no te distraigas con comida, internet, drogas, compras o con el próximo ‘subidón’ espiritual. Recuerda tu compromiso original de encontrarte con la vida bajo sus propios términos. Tómate el tiempo de recibir a estos visitantes, estas partes de ti mismo que habías ignorado; contáctate con ellas a través de tu cuerpo para que puedas darles vida en donde quiera que aparezcan. La Resurrección está muy cerca. 

No te olvides de ti mismo cuando más te necesitas. Rompe el ciclo de abuso justo en donde comenzó. Abraza el dolor, el miedo, la soledad como abrazarías a tu hijo recién nacido. Los visitantes no se quedarán para siempre, tampoco se irán cuando tú digas, porque son anteriores al libre albedrío o a la ausencia de éste. Los visitantes desean tu presencia, desean ser vistos como olas en la inmensidad de tu océano, no como amenazas para la consciencia, sino como expresiones de la consciencia. 

A las sensaciones hormigueando, ardiendo, danzando en tu estómago, pecho, garganta, susúrrales: 'Estoy aquí. No las abandonaré. Hay dignidad en su danza, mis pequeñas…’. 

- Jeff Foster

http://presenciaconsciente.tumblr.com/post/136054417877/los-visitantes

lunes, 21 de diciembre de 2015

Ciencia y Espiritualidad

LA MAYORÍA DE LAS TEORÍAS DE PENSAMIENTO DE DIFERENTES CULTURAS Y DESDE TODOS LOS TIEMPOS, NOS HABLAN DE LAS REALIDADES QUE VIVIMOS COMO CREADAS POR NOSOTROS.


Una especie de conducta que sigue un mapa que previamente habríamos diseñado según nuestras necesidades de evolución. LO QUE SE CONOCE COMO “PROYECTO DE VIDA”, ES DECIR QUE HEMOS VENIDO HACER AQUÍ.



Es difícil creer esto, nos cuesta pensarlo y nos resistimos a que sea verdad, sobre todo por la cultura donde nos educaron, en la cual lo que nos pasa a lo largo de nuestra existencia, se saca fuera de nosotros y sobre todo cuando lo que parece que llega, fruto del azar y la casualidad, es doloroso para nosotros.

Y la primera ley espiritual es: NADA DE LO QUE NOS SUCEDE ESTA FUERA DE NOSOTROS, todo lo que vivimos de una forma u otra está vinculado inexorablemente a nosotros.

Pero esta actitud es si quieren la más humana, no asumir la responsabilidad de lo que hacemos y echar la culpa de todo lo que nos pasa que no nos gusta a los demás.

Hacernos responsables de ello cae fuera de nuestra conciencia y de ninguna manera podemos asumir el coste que tiene la idea de ser protagonistas de una historia que habríamos ideado en otra dimensión, en otro paradigma, en otro estado. Sin embargo, a veces, si nos adentramos en el conocimiento de las leyes espirituales y biológicas en el fondo de nuestra alma, del corazón e incluso de la mente encontramos respuestas que van sucediéndose ante nuestras incógnitas.

NO HAY OTRO CAMINO PARA ELEVAR NUESTRO GRADO DE CONCIENCIA QUE A TRAVÉS DEL CONOCIMIENTO, ES UNA REGLA DIRECTAMENTE PROPORCIONAL, A MAYOR GRADO DE CONOCIMIENTO DE LAS LEYES QUE NOS RIGEN (ESPIRITUALES Y BIOLÓGICA) MAYOR GRADO DE CONCIENCIA TENDREMOS.

Nos suceden experiencias extrañas, pasamos por momentos que nos hacen daño, repetimos dolores viejos y siempre terminamos creyéndonos víctimas de un destino que se empeña en ir en contra de lo que teníamos previsto.

PERO ALGO HABRÁ DE RESPONSABILIDAD EN LO QUE NOS PASA, YA QUE ES COHERENTE CUANDO UNO PIENSA Y MEDITA, COMPRENDER QUE NO TODA LA RESPONSABILIDAD POR MUCHO QUE NOS EMPEÑEMOS ES SOLO DE LOS DEMÁS.

Tenemos miedo que vuelva a sucedernos lo que nos duele. Pensamos que no vamos a conseguir algo o que perderemos lo que ya tenemos. En ambos casos, la clave está en no necesitar o en no hacer de la necesidad el pilar de nuestra vida.

Solo hay que esperar, saber tener paciencia, encontrarnos con lo que tememos y preguntarnos por qué nos asusta tanto.

¿Qué puede pasar? En cualquier caso la respuesta es nada. Todo sigue igual. Todo seguirá adelante, con nosotros o sin nosotros.

Nuestra vida es una experiencia propia que debe vivirse desde dentro aunque se exprese y se proyecte hacia fuera en la que se debería hacer un balance continuo, esa cita a solas con nosotros mismos, todos los días con total sinceridad, donde objetivamente seamos capaces de ver y sentir todo lo realizado durante el día para tomar conciencia de lo que hacemos bien y lo que debemos mejorar e integrarlo en nuestra vida, como un hábito automatizado que nos va ayudar a entender el ¿por qué? Y el ¿para qué? De las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida.

POSIBLEMENTE, SI COMPRENDIÉSEMOS QUE LA SERENIDAD Y EL PODER, ESTÁ EN NO AFANARNOS EN EL DESEO, TODO FLUIRÍA CON FACILIDAD Y LA MAYORÍA DE LOS MIEDOS SE DISIPARÍAN, PORQUE LA ESENCIA DEL MIEDO NO ES OTRA QUE EL DESCONOCIMIENTO.

“Cuando menos cosas esperas, más cosas son las que te llegan.

Cuando menos cosas deseas, más valor darás a las que ya tengas.

Cuando menos con la mente interfieras, más libre te sientes y te encuentras.

Cuando dejas que la vida sea, la vida te llena el alma entera”.

Facebook, NUNCA SABRAS QUIEN

viernes, 18 de diciembre de 2015

La Celebración de Nuestra Propia Locura...

La Celebración de Nuestra Propia Locura...


No te conviertas en un zombi espiritual, desprovisto de pasión y de un sentimiento profundamente humano.
Deja que la espiritualidad se convierta en una celebración de tu hermosa singularidad más que en la represión de ésta. Nunca pierdas tu peculiaridad, tu extravagancia, tu excentricidad, tu locura - tu único e irrepetible sabor. No intentes o pretendas ser “nadie” o “nada”, no trates de ser una no-identidad trascendente e impersonal - esa es otra fijación conceptual y ya nadie se la traga. Ya hemos despertado ahora de ese trance no dual.
Conviértete en la celebración de tu singular expresión y deja de disculparte. Enamórate de este desorden perfectamente divino y repleto de humanidad que eres. No hay aquí ninguna autoridad y tampoco hay manera de que eches a perder nada. Así que… ¡echa todo a perder!
Deja que los pobres zombies descansen en paz. Están demasiado agotados.

- Jeff Foster

https://www.facebook.com/Jeff-Foster-en-espa%C3%B1ol-132951520106392/?fref=nf

miércoles, 16 de diciembre de 2015

No te quiero para mí, te quiero conmigo

No te quiero para mí, te quiero conmigo

“Nos hicieron creer que “el gran amor” solo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron pensar que una formula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, era lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene un nombre “anulación” y que solo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.

No nos contaron que estas formulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.

Nadie nos va a decir esto, cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor….aunque la violencia se practica a plena luz del día.”

John Lennon

No quiero que me pertenezcas, ni que la única realidad que exista sea la nuestra. Quiero que los dos seamos dos naranjas enteras queriendo rodar juntas. Al fin y al cabo, las medias naranjas dan solo un poco de zumo y no pueden caminar solas.

Quiero preferirte, pero no necesitarte…Porque si te necesitara estaría sometiéndote a mis carencias y responsabilizándote de mi felicidad… Y eso no es justo para nadie, porque solo a mí me pertenecen mis conflictos.

La mejor relación que podemos tener es la de no pertenecernos, la de ser y existir como seres independientes que se aman. Me encantaría encontrarnos en un punto emocional que vaya más allá de la necesidad de que alguien o algo nos complete.

Convertirnos en seres completos

Cuando me convierto en un ser completo, que no necesita de otro para sobrevivir, seguramente voy a encontrar a alguien completo con quien compartir lo que tengo y lo que él tiene. Ese es, de hecho, el sentido de la pareja. No la salvación, sino el encuentro. O, mejor dicho, los encuentros. Yo contigo. Tú conmigo. Yo conmigo. Tú contigo. Nosotros, con el mundo.

Jorge Bucay

Querer ser dos cuando nacimos de uno en uno nos esclaviza. Yo puedo vivir sin ti y tú puedes vivir sin mí, pero no queremos hacerlo.

Me gustaría que nuestra relación fuese así de sana, que nos envolviese la ternura y nos descubriese la confianza. No quiero que ninguno de los dos nos arranquemos de nosotros mismos, no quiero que renunciemos a ser quienes somos.

Quiero que nos sepamos querer, que no anhelemos que nuestra relación supla nuestras carencias y que nos demos cuenta de que el verdadero amor es aquel que se respeta y no se idealiza.

Eso nos salvará a ti y a mí, y a nuestro AMOR. Así, con mayúsculas y con toda su trascendencia. Resolverá nuestros problemas y aprenderemos a convivir con nuestras diferencias. Porque si dejo de ser yo no podré amarte, ni crecer ni sonreír ni respirar por ti. Y poder amar de manera saludable es la mayor dicha del mundo.

Por eso, cariño, no seamos el uno para el otro. Quiéreme como soy, sin máscaras ni arreglos, mejoremos juntos cada día, crezcamos contemplándonos con placer y procuremos satisfacer nuestras ansias de felicidad. Eso es lo que hará que nuestro amor sea para toda la vida.

lunes, 14 de diciembre de 2015

No busques, permite que te encuentren

Esperar

No busques, permite que te encuentren

La vida es demasiado corta como para correr detrás de alguien que ni siquiera camina por ti. No es necesario ir detrás cuando ya saben dónde estás, cuando conocen tu hogar y saben de tus misterios.
Lo cierto es que hay personas a las que no les importamos pero que, sin embargo, a nosotros sí que nos importan. En estos casos puede resultarnos difícil comprender la situación, pues el interés por los demás no habla el lenguaje del egoísmo.
Recuerda que tu número de teléfono está compuesto de los mismos dígitos y que, en realidad, no existe la falta de tiempo, sino la falta de interés. Piensa en que cuando alguien quiere o necesita de algo o de alguien es capaz de remover cielo y tierra para compartir aunque sea unos segundos.

El cariño no se suplica

Arrastrarnos y suplicar migajas de un cariño que no nos quieren dar no es saludable ni a corto ni a largo plazo. Sin embargo, puede que ciertas muestras nos lleguen a enternecer y que nos sirvan para buscar motivos para seguir anclados en el deseo de que esa persona permanezca en nuestra vida.
Si nos paramos a pensar, lo único que hacemos con esa actitud es prolongar de manera innecesaria el sufrimiento emocional. Someternos a la voluntad de los otros hace que nos convirtamos en marionetas de sus necesidades y de sus antojos.
En este sentido, como es obvio, hay cosas que pasan porque tienen que pasar, pero hay otras que pasan cuando hacemos que pasen. No podemos sentirnos libres ni ser felices si vivimos aferrados y atados a unas esperanzas que manejan los demás.
marioneta

Deja que el viento se lleve lo innecesario de tu vida

Resulta complicado soltar o dejar marchar aquello que consideramos muy nuestro, ya sean sentimientos o personas. Es decir, que a ciertas piedras que cargamos sobre nuestra espalda nos une un sentimiento de identidad y pertenencia que se fusiona con nuestro miedo a perder algo que creemos tan intenso e importante.
Sin embargo, a pesar de que todo ese caos emocional nos ate a ciertas personas, también acabamos cansándonos de que no nos valoren. Es probable que cuando nos percatamos de esto nos sintamos algo egoístas, lo cual es terrible para nuestra salud emocional.
Sentir que si no aguantamos un poco más una situación o a ciertas personas estamos fracasando es algo asombrosamente común. El fundamento de este sentimiento es el miedo que nos da enfrentarnos con el vacío que la pérdida genera.
Dicho de otra manera, sentimos que si dejamos de sacrificarnos perdemos la oportunidad de construir parte de la historia emocional de nuestra vida. Sin embargo, lo que realmente estamos haciendo es comportarnos de la manera más cruel posible con nosotros mismos, con nuestras expectativas y con nuestros deseos.
Corazón dibujado en el cristal de una ventana
El camino de ida hacia la libertad emocional está construido a partir de las piedras que vamos soltando; es decir, de sentimientos y personas tóxicas de las que nos vamos deshaciendo.
Esta es la única manera de dejar hueco a nuestras fortalezas, de asumir nuestroserrores y de conseguir manifestar nuestras intenciones y nuestro compromiso. De esta forma evitamos que lo negativo le reste espacio a lo positivo, consiguiendo incrementar nuestro entusiasmo por la vida y nuestro bienestar.

No es más fuerte quien más soporta, sino quien es más capaz de “soltar”

Si no te trae alegría a tu vida… SUELTA
Si no te ilumina ni te construye… SUELTA
Si permanece, pero no crece… SUELTA
Si te procura seguridad y así te evita el esfuerzo de desarrollarte… SUELTA
Si no brinda reconocimiento a tus talentos… SUELTA
Si no acaricia tu ser… SUELTA
Si no impulsa tu despegue… SUELTA
Si dice, pero no hace… SUELTA
Si no hay un lugar en su vida para ti… SUELTA
Si intenta cambiarte… SUELTA
Si se impone el `yo´… SUELTA
Si son más los desencuentros que los encuentros… SUELTA
Si simplemente no suma a tu vida… SUELTA
SUÉLTATE…la caída será mucho menos dolorosa que el dolor de mantenerte aferrado a lo que pudo ser pero no es

 https://lamenteesmaravillosa.com/no-busques-permite-te-encuentren/

AHORA ES EL UNICO TIEMPO Y AQUI EL UNICO ESPACIO

AHORA ES EL UNICO TIEMPO

Y AQUI EL UNICO ESPACIO


"La existencia no sabe nada del futuro ni del pasado; sólo conoce el presente. Ahora es el único tiempo y aquí el único espacio. En el momento que te desvíes del aquí y ahora, terminarás en una especie de locura. Quedarás fragmentado; tu vida se convertirá en un infierno. Serás desgarrado: el pasado tirará de una parte de ti hacia sí mismo y el futuro la otra parte. Te convertirás en esquizofrénico, dividido. Tu vida será sólo una profunda angustia, un constante temblor, una ansiedad, una tensión. No sabrás nada de la felicidad, no sabrás nada del éxtasis, porque el pasado no existe. Y la gente sigue viviendo en los recuerdos, que son solo huellas en la arena; o proyectan una vida en el futuro, que también es no-existente, como el pasado. Uno ya no existe, el otro aún no es, y entre los dos se pierde el verdadero, el presente, el ahora..."

Soy eso (I Am That) Capítulo 1 - Más allá del Cambio. 11 de octubre 1980, en Buda Hall. Osho Commune International. Pune, India

sábado, 12 de diciembre de 2015

Ser Conscientes: "No lo se, ni me importa"

Ser Conscientes:
"No lo se, ni me importa"



FRAGMENTO DE VIDEO DE SERGI TORRES: "Ni lo sé, ni me importa" - Barcelona, Teatro Regina - Noviembre 2015

Todo el material de este video es propiedad de sus respectivos creadores. No soy su dueño ni he formado parte de su creación. Lo único que he hecho es extractar alguna parte del mismo para clarificar algún concepto y compartirlo. Por favor mira el video completo y apoya a sus creadores. Gracias

VIDEO ORIGINAL COMPLETO: https://www.youtube.com/watch?v=C0qCitKtM28

Los conflictos dejan de existir al hacerlos conscientes

Los conflictos dejan de existir al hacerlos conscientes




FRAGMENTO DE VIDEO DE SERGI TORRES: "Ni lo sé, ni me importa" - Barcelona, Teatro Regina - Noviembre 2015Todo el material de este video es propiedad de sus respectivos creadores. No soy su dueño ni he formado parte de su creación. Lo único que he hecho es extractar alguna parte del mismo para clarificar algún concepto y compartirlo. Por favor mira el video completo y apoya a sus creadores. GraciasVIDEO ORIGINAL COMPLETO: https://www.youtube.com/watch?v=C0qCitKtM28

viernes, 11 de diciembre de 2015

LA INTELIGENCIA DE NUESTRAS RELACIONES

LA INTELIGENCIA DE NUESTRAS RELACIONES

(Imagen: Don’t speak 2 By- Jean-Sébastien Monzani)


“A través de nuestras heridas somos sanados…”

Nuestras heridas no son nuestras. No se originan desde nuestro interior, tampoco son el resultado de una mente defectuosa o de una naturaleza dañada. Tampoco surgen como enemigos externos a nosotros, como si se tratara de fuerzas oscuras enviadas para destruirnos. Descartes (“Pienso, luego existo”), ¡benditos sean sus diminutos calcetines de algodón! era un desolado y aislado hombre que creó una fría, egoísta, y altamente intelectual filosofía de separación cuerpo-mente, que simplemente no puede hacer frente a la investigación directa. Cuando observamos detenidamente nuestra experiencia en tiempo real y de primera mano, nos damos cuenta que no podemos encontrar ninguna entidad llamada ‘mente’, con un interior y un exterior, y ciertamente no encontramos tampoco ninguna 'mente’ separada de ningún 'cuerpo’ - simplemente descubrimos la interminable danza de pensamientos y sensaciones frente a un quieto telón de fondo de la presencia no-conceptual que somos, que acoge el pensamiento y la sensación sin que éstos lo limiten.

Nuestras heridas no se forman ni dentro ni fuera de nosotros, sino en el contexto de las relaciones. Somos seres sociales, egos no separados flotando en el espacio anhelando conectarse, y todo aquello que es pasado por alto, desatendido, no acogido en nuestras primeras relaciones con aquellos que se encargaban de nosotros, esa parte de la experiencia que no se sacó a la luz - el dolor, la pena, el miedo, la ira, la impotencia - después es vista como algo que amenaza al amor, a la seguridad, al bienestar y, en última instancia, a la vida misma, y se convierten en las partes 'negativas’, 'oscuras’, 'pecaminosas’, 'intocables’, de nuestro lastimado ser; las partes vergonzosas que ocultamos unos a otros por temor a perdernos mutuamente. Imaginamos que tenemos un lado luminoso y otro oculto, un despreciable lado secreto, un yo bueno y un yo malo, un yo pecaminoso y uno piadoso, y la gran Guerra comienza. Lo Innombrable se oculta en las profundidades, y nos precipitamos hacia la luz…

Las heridas se forman en el contexto de las relaciones, y las heridas son sanadas en el contexto de las relaciones. Más adelante en nuestras vidas, somos conducidos de manera inteligente hacia aquellos que pueden sanarnos, aquellos que, a sabiendas o no, sacan a relucir lo ignorado, lo no amado, esas partes que pasamos por alto en nosotros mismos, invitando a que la oscuridad vuelva hacia la luz. Y así, la sanación podría lucir un tanto desagradable en un principio, y las relaciones podrían sentirse increíblemente desafiantes, y por un rato podríamos no estar dispuestos a ver la inteligencia en nuestra relación, la cual podría parecer como que está operando en nuestra 'contra’, que es realmente una amenaza para nuestro sanar. ¡Nos podríamos llegar a sentir peor! Pero con el tiempo, y con una profunda reflexión, con auto indagación y honestidad, y dejando ir todos los conceptos acerca del 'amor’ y el 'sanar’, podríamos llegar a ver que nuestros mayores conflictos con los demás nos enseñaron muchísimo, y que nuestros supuestos 'enemigos’ psicológicos nos estaban realmente forzando a poner atención a algo que habíamos descuidado en nosotros, y que las rupturas sólo nos estaban ayudando a aprender a sentarnos con nuestro dolor, a acunar a 'ese que sufre’, a abrazar esas partes negadas, esos fragmentos rechazados inteligente y creativamente cuando éramos jóvenes.

Estás rodeado de gurús de todas formas y tamaños, y todo aquello que te atrae, rechazas o temes en los demás podría ser algo que necesitas acoger en ti. Tal vez, solamente. Pero ese 'tal vez’ podría ser todo cuando se trata del amor, y no hay ningún encuentro desperdiciado aquí, en este extraordinariamente inteligente y reflexivo universo.

- Jeff Foster

http://presenciaconsciente.tumblr.com/post/134984222937/la-inteligencia-de-nuestras-relaciones

jueves, 10 de diciembre de 2015

Me despido… Me sobran los motivos para no volver

Me despido… Me sobran los motivos para no volver


Cuando llegamos a un punto en el cual realizamos un balance y el resultado arroja que jugamos a pérdida, que ya no nos queda nada que a aportar, que lo hemos invertido y perdido todo, lo más conveniente, lo más sano  es aceptar que no debemos hipotecar nuestro ser anclándonos a una situación que ya no tiene razón de ser…
Muchas veces por amor, por miedo, por esperanza, por resignación nos quedamos atados a un estado de vida que nos roba nuestras fuerzas, que nos hace respirar cortado, que nos hace brotar lágrimas de forma involuntaria, mientras probablemente nos cuestionamos: Qué estoy haciendo todavía aquí?  Cualquier persona normal hubiese lanzado la toalla hace siglos, y yo todavía estoy aquí? Qué es lo que hace que yo permita para mi vida esta tortura? Llegamos a pensar inclusive que por la ley de causa y efecto, nuestras semillas de alguna forma han resultado desastrosas…
En fin, nos ahogamos en un vacío dolorosos, silencioso o no y alargamos la toma de decisión que nos liberará de toda la tortura que padecemos.
978256-7

Decir adiós es crecer

Poder decir adiós es crecer. ―Gustavo Cerati

Solo nosotros tenemos en nuestras manos la posibilidad de proveernos la vida que pensamos merecer, y esto es clave, puesto que someternos a situaciones de sufrimiento refleja nuestras creencias más profundas, cuáles son los conceptos que tenemos del amor, qué creemos merecer, cómo creemos que vamos a crecer como personas, cuál es el papel de la mujer en una relación, inclusive cómo fue la relación de nuestros padres, son parte de las creencias que determinan el tipo de relación que buscamos y atraemos.
A partir del momento en el cual nos demos cuenta de que nuestras relaciones buenas o malas las generamos a partir de lo que hemos construido en nuestra mente, podremos tomar decisiones que nos beneficien, empezando por alejarnos de situaciones que no nos favorecen y continuando con realizar un análisis de nuestro interior, intentando descubrir esas raíces, intentando descifrar nuestra mente y nuestros pensamientos, tratando de hacer que nuestra mente trabaje para nosotros y no en nuestra contra.
a-quien-juzgue-mi-camino-le-presto-mis-zapatos2
Si estamos sufriendo, si nos sentimos irrespetados, desvalorados, menospreciados, humillados, utilizados o en cualquier estado donde nuestro ser tambalee, debemos nosotros mismos darnos nuestro lugar, qué lugar merecemos? Pues independientemente de lo que estemos creando, nos merecemos el mejor lugar posible, ese que nos genere paz, tranquilidad, que nos provea de amor, de caricias, de atención, de solidaridad, de espacio, de tiempo, donde crezcamos a través del amor… Eso es lo que merece cualquier persona en el mundo, nadie es la excepción.
Así que despídete de lo que te hace daño, dile adiós a eso que sabes que te hace sufrir, a lo que no alimenta tu espíritu y no te deja avanzar, a esa persona que ha dejado de apreciarte, a ese trabajo en donde te has estancado, a ese lugar al que sientes que ya no perteneces o peor aún al cual nunca perteneciste, dile adiós a todo pensamiento que vaya en tu contra, que justifique cualquier situación de dolor. 
Di adiós con la consciencia plena de que es lo mejor para ti y solo da vuelta para ver tu crecimiento, tu principal motivo, siempre debes ser Tú.
Toon-Herltz

fuente: http://rincondeltibet.com/blog/p-me-despido-me-sobran-los-motivos-para-no-volver-6202

UNO DE LOS MEJORES DOCUMENTALES PARA DAR LOS PRIMEROS PASOS

UNO DE LOS MEJORES DOCUMENTALES PARA DAR LOS PRIMEROS PASOS


Partes de la pelicula sin dramatizaciones de actores. Solo Palabras de Sergi Torres





MATERIAL EXTRA

LAS RELACIONES



LA SOLEDAD



LA SOCIEDAD



LA MUERTE



LA ACEPTACION Y LA ESPIRITUALIDAD


EL UNICO MOMENTO DE MI VIDA


EL PRESENTE


APRENDER


Sergi Torres nació en 1975 en Barcelona. Con sólo 3 años se preguntaba “¿Qué he sido antes de ser Sergi?” A los 21 años de edad, experimentó su primera gran vivencia en la que descubre que la realidad és sólo un producto de la mente, un gran espejo tridimensional. 

A los 28 años, Sergi se sintió guiado por la vida a extender, compartir y ofrecer a otros la misma invitación que se le ofreció a él.

Actualmente, vive dedicado a redescubrirse a si mismo a través de su propia experiencia.  Según Sergi, cada instante de nuestra vida nos lleva al encuentro genuino con nuestro Ser. Así es como, en forma de conferencias, cursos, talleres y también a través de su libro Un Puente a la Realidad, Sergi propone un cambio de mentalidad respecto al mundo de una forma cercana, asequible, práctica y aplicable en nuestras vidas.

Todo cuanto Sergi enseña está dirigido a las personas que desean vivir en comunión con sus corazones, en ese espacio que existe más allá de lo que nos muestran nuestros sentidos físicos.
"Tú eres responsable al 100% de cómo vives tu experiencia, pero tu experiencia es responsabilidad de tu conciencia."

" Cada vez que evito mi vida dejo de hacer mi función, y ¿sabes lo que siento? Miedo. ¿Sabes por qué? Porque ya no me acuerdo de Quien Soy, y cuando no me acuerdo de Quien Soy, no se que hago aquí, ni se que haces aquí, ni se porqué estoy aquí y nada de lo que hago o digo tiene sentido y entonces descubro como mi cabeza intenta llenar ese sentido de todas las maneras posibles habidas y por haber en toda la Historia de la Humanidad que ya conocemos y sabemos que nos llevan todas al mismo lugar. ¿Cuál? Ninguno."

NOTA DEL DIRECTOR:


Estaba en la universidad por aquel entonces. En Alicante. Entre teoremas, números y bibliotecas, entre experiencias, sexo e ilusiones. Me recuerdo sentado en clase con la preocupación en la silla de la izquierda, el esfuerzo a la derecha y la responsabilidad en el pupitre trasero acariciando insistentemente mis tímpanos. 

Me acostumbré a escuchar sin atención, a asentir sin conciencia y a complacer a otros. Experimenté vivir con un portero de discoteca en mi mente que sólo dejaba entrar en ella ideas que fueran con zapatos y camisa. Mis palabras estaban repletas de yo nuncas y de valores envueltos con papel Albal. 

Mi vida me fue mostrando que no tenía ni idea de lo que me convenía. Cada cinta que rompía al cruzar una meta me alejaba de la estabilidad y la tranquilidad que supuestamente alcanzaría. Descubrí que todas las emociones que sentía se fertilizaban en el pasado o se nutrían de futuro. Me propuse dejar de inventar el valor de las cosas y permitir que mi vida tomara el control. Observé con atención. 

Deteniéndome delante de cada idea que no estaba dispuesto a soltar, de cada persona a la que no estaba dispuesto a dejar y de cada proyecto al que no podía renunciar. Puse todos los brillantes argumentos que colmaban mi mente en el retrete y tiré de la cadena. Cupieron. Este fue el inicio todo. 

Me desperté en una habitación alquilada en Barcelona. Con una carpeta púrpura repleta de títulos, una maleta rallada que traje por vergüenza (ya que ni idea de qué contenía), una cámara de fotos, una guitarra y un DVD pirata que me habían regalado unos días antes de subir al avión. Unas semanas más tarde, vi ese disco que había viajado conmigo. Los noctámbulos circuitos de mi ordenador crujían para dibujar en la pantalla la imagen de Sergi sentado en una silla. Tomé una decisión. Se desmayaron mis juicios y mi ego trató de reanimar al portero de discoteca pero no tenía nada que hacer; hacía mucho tiempo que lo había despedido. 

Pocos días después me encontraba delante de Sergi sosteniendo entre los brazos la idea de hacer una película. Así nació “Yo, libre: Un viaje al instante presente”. No fue una idea lúcida ni un proyecto diseñado meticulosamente. Lo siento. Fue infinitamente más simple. Fue un encuentro de cinco vidas en el presente: Mariano Rico, David Morán, Lara Salvador, Sergi Torres y yo. Dónde el guión de la película se escribe así mismo instante tras instante con la única pretensión de compartir aquello que nada ni nadie puede arrebatarnos: el ahora. 

David del Rosario