jueves, 10 de diciembre de 2015

UNO DE LOS MEJORES DOCUMENTALES PARA DAR LOS PRIMEROS PASOS

UNO DE LOS MEJORES DOCUMENTALES PARA DAR LOS PRIMEROS PASOS


Partes de la pelicula sin dramatizaciones de actores. Solo Palabras de Sergi Torres





MATERIAL EXTRA

LAS RELACIONES



LA SOLEDAD



LA SOCIEDAD



LA MUERTE



LA ACEPTACION Y LA ESPIRITUALIDAD


EL UNICO MOMENTO DE MI VIDA


EL PRESENTE


APRENDER


Sergi Torres nació en 1975 en Barcelona. Con sólo 3 años se preguntaba “¿Qué he sido antes de ser Sergi?” A los 21 años de edad, experimentó su primera gran vivencia en la que descubre que la realidad és sólo un producto de la mente, un gran espejo tridimensional. 

A los 28 años, Sergi se sintió guiado por la vida a extender, compartir y ofrecer a otros la misma invitación que se le ofreció a él.

Actualmente, vive dedicado a redescubrirse a si mismo a través de su propia experiencia.  Según Sergi, cada instante de nuestra vida nos lleva al encuentro genuino con nuestro Ser. Así es como, en forma de conferencias, cursos, talleres y también a través de su libro Un Puente a la Realidad, Sergi propone un cambio de mentalidad respecto al mundo de una forma cercana, asequible, práctica y aplicable en nuestras vidas.

Todo cuanto Sergi enseña está dirigido a las personas que desean vivir en comunión con sus corazones, en ese espacio que existe más allá de lo que nos muestran nuestros sentidos físicos.
"Tú eres responsable al 100% de cómo vives tu experiencia, pero tu experiencia es responsabilidad de tu conciencia."

" Cada vez que evito mi vida dejo de hacer mi función, y ¿sabes lo que siento? Miedo. ¿Sabes por qué? Porque ya no me acuerdo de Quien Soy, y cuando no me acuerdo de Quien Soy, no se que hago aquí, ni se que haces aquí, ni se porqué estoy aquí y nada de lo que hago o digo tiene sentido y entonces descubro como mi cabeza intenta llenar ese sentido de todas las maneras posibles habidas y por haber en toda la Historia de la Humanidad que ya conocemos y sabemos que nos llevan todas al mismo lugar. ¿Cuál? Ninguno."

NOTA DEL DIRECTOR:


Estaba en la universidad por aquel entonces. En Alicante. Entre teoremas, números y bibliotecas, entre experiencias, sexo e ilusiones. Me recuerdo sentado en clase con la preocupación en la silla de la izquierda, el esfuerzo a la derecha y la responsabilidad en el pupitre trasero acariciando insistentemente mis tímpanos. 

Me acostumbré a escuchar sin atención, a asentir sin conciencia y a complacer a otros. Experimenté vivir con un portero de discoteca en mi mente que sólo dejaba entrar en ella ideas que fueran con zapatos y camisa. Mis palabras estaban repletas de yo nuncas y de valores envueltos con papel Albal. 

Mi vida me fue mostrando que no tenía ni idea de lo que me convenía. Cada cinta que rompía al cruzar una meta me alejaba de la estabilidad y la tranquilidad que supuestamente alcanzaría. Descubrí que todas las emociones que sentía se fertilizaban en el pasado o se nutrían de futuro. Me propuse dejar de inventar el valor de las cosas y permitir que mi vida tomara el control. Observé con atención. 

Deteniéndome delante de cada idea que no estaba dispuesto a soltar, de cada persona a la que no estaba dispuesto a dejar y de cada proyecto al que no podía renunciar. Puse todos los brillantes argumentos que colmaban mi mente en el retrete y tiré de la cadena. Cupieron. Este fue el inicio todo. 

Me desperté en una habitación alquilada en Barcelona. Con una carpeta púrpura repleta de títulos, una maleta rallada que traje por vergüenza (ya que ni idea de qué contenía), una cámara de fotos, una guitarra y un DVD pirata que me habían regalado unos días antes de subir al avión. Unas semanas más tarde, vi ese disco que había viajado conmigo. Los noctámbulos circuitos de mi ordenador crujían para dibujar en la pantalla la imagen de Sergi sentado en una silla. Tomé una decisión. Se desmayaron mis juicios y mi ego trató de reanimar al portero de discoteca pero no tenía nada que hacer; hacía mucho tiempo que lo había despedido. 

Pocos días después me encontraba delante de Sergi sosteniendo entre los brazos la idea de hacer una película. Así nació “Yo, libre: Un viaje al instante presente”. No fue una idea lúcida ni un proyecto diseñado meticulosamente. Lo siento. Fue infinitamente más simple. Fue un encuentro de cinco vidas en el presente: Mariano Rico, David Morán, Lara Salvador, Sergi Torres y yo. Dónde el guión de la película se escribe así mismo instante tras instante con la única pretensión de compartir aquello que nada ni nadie puede arrebatarnos: el ahora. 

David del Rosario

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