Estoy en un punto de mi vida en el que ya no necesito impresionar a nadie.
Soy como soy, sin que me importe lo que los demás piensen de mí.
No necesito disfraces, no necesito engañar ni fingir. Porque puedo ser quien soy en realidad.
No necesito hacer reír o hacer creer que nunca lloro.
No necesito ser siempre fuerte, ni ser siempre agradable.
No necesito ser igual que nadie, y sobre todo me acepto tal y como soy.
Con mis virtudes, pero también con mis defectos.
Porque puedo no ser perfect@, pero soy siempre yo.
Acepto y amo quien soy, y quien puedo llegar a ser.
– Anónimo –
No existimos para impresionar al mundo, sino para ser felices y realizarnos. Ahora, hay etapas en nuestras vidas en las que necesitamos priorizar, pensar que vamos a sorprender a este o a aquel y que nos van a envidiar o admirar.
Hay momentos en los que deseamos captar la atención y ser los reyes de la fiesta. Sin embargo, pasadas ciertas edades, lo que de verdad cobra importancia para nosotros es vivir .
No hay comentarios.:
Publicar un comentario