miércoles, 2 de marzo de 2016

UNA CAMPANA DE MEDITACIÓN

Gran parte de nuestro sufrimiento se reduce al miedo a la pérdida del control, a una resistencia al caos, a una frenética búsqueda de algún tipo de orden en medio de una tormenta pasajera.
Pero el caos puede ser, en realidad, un gran sanador. A veces la tormenta tiene que estallar, necesita hacer estragos. A veces hay que mover energías poderosas y sentirlas con fuerza. A veces los sentimientos tienen que hacerse más intensos antes de que puedan disolverse. A veces los corazones han de romperse y abrirse de par en par. A veces, los sueños y planes arcaicos tienen que caerse para hacer sitio para lo nuevo e inesperado. A veces las relaciones deben cambiar de forma, un viejo sentido del yo necesita morir y estructuras familiares precisan desmoronarse, aunque la mente quiera que permanezcan iguales.
Nos vemos sumergidos en el caos y el desorden de no saber qué o quiénes somos, y buscamos desesperadamente algo a lo que aferrarnos; nos sentimos desamparados y buscamos el hogar. Pero la tormenta contiene una invitación poderosa a la presencia, tu verdadero hogar más allá de tu hogar terreno. El caos nos invita a recordar la verdadera fuerza del orden y el poder inquebrantables: nosotros mismos.
“NO BUSQUES LA FELICIDAD FUERA DE TI”, ruge la tormenta. Sufrirás hasta que te des cuenta de esto, y después sufrirás cada vez que lo olvides. Así que el sufrimiento no es un enemigo, sino una campana de meditación en medio de una tormenta, una parte de la ingeniosa invitación de la vida.
Jeff Foster

No hay comentarios.:

Publicar un comentario